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Redacción Sportsfera
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Carrick debería sentar a Bruno Fernandes, pero eso no arreglará al United

Dejar fuera al capitán tras su arrebato en Como devolvería la autoridad, pero los problemas del United son los goles tempranos, una presión confusa y siete partidos sin ganar.

Publicado
25 de octubre de 2026
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4 min
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Foto: James to wade / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

¿Puede un entrenador ganarse el vestuario sentando a su capitán si antes no ha ganado el debate sobre el césped? Esa es la pregunta a la que se enfrenta Michael Carrick mientras el Manchester United se prepara para recibir al Bournemouth el domingo, con la presencia de Bruno Fernandes en la alineación en el aire tras sus críticas públicas al cuerpo técnico.

La secuencia es sencilla. Tras la derrota por 4-1 en Champions League en Como, que alargó a siete partidos la racha sin ganar del United, Fernandes dijo a TNT Sports que la decisión de no presionar al hombre fue del cuerpo técnico, y añadió que «le toca al entrenador y al cuerpo técnico verlo, no me toca a mí». Según informa Sky Sports, Carrick respondió que «sea cual sea la táctica que juegues, si no vuelves corriendo, no vas a ganar». Desde entonces se habla de sentar al capitán: Gabby Agbonlahor, de talkSPORT, por ejemplo, instó a Carrick a hacer exactamente eso.

Dejar fuera al capitán es lo mínimo que tiene que hacer Carrick

Piense lo que se piense del argumento táctico de Fernandes, el problema fue la forma. Fue sustituido en el minuto 67 y luego, ante las cámaras, echó la culpa a los entrenadores. Joe Cole lo calificó de «sacrilegio» y dijo que un capitán no sale a cuestionar al entrenador. Kasper Schmeichel afirmó que estas cosas se dicen «puertas adentro». Estamos de acuerdo con el principio, aunque no estamos seguros de que el tono de todos los comentaristas fuera justo.

Además, hay un patrón. Una semana antes, más o menos, Lisandro Martínez había criticado a la cúpula del club tras la derrota en el Atlético de Madrid. Dos arrebatos públicos en una semana ya son una tendencia. Si el capitán no sufre consecuencias, el mensaje a la plantilla es que la autoridad del entrenador es opcional. En nuestra opinión, sentarlo un partido es lo mínimo que puede hacer Carrick, y a corto plazo le saldría barato.

También conviene tener claro lo que no diría un banquillazo. No diría que Fernandes se equivoque en todo. El propio Carrick admitió que el United «presionó medio al hombre en la segunda parte y acabó encajando un gol por ello». Una presión híbrida, a medias, es lo peor de los dos mundos, y eso es un problema de entrenador, no un defecto de carácter.

La respuesta de Carrick esquiva la pregunta de fondo

La respuesta de Carrick vuelve una y otra vez al esfuerzo y la intensidad. Es una queja razonable sobre la actuación del equipo. Pero también es cómoda, porque desplaza la conversación del plan a la actitud de los jugadores. Los goles tempranos apuntan a un problema estructural. El United encajó en los dos primeros minutos en Como (118 segundos), después de los 47 segundos en el Atlético, lo que lo convierte en el primer equipo inglés que encaja en los dos primeros minutos de dos grandes partidos europeos seguidos. Esos goles llegaron antes de que nadie pudiera quedarse sin energía o sin ideas.

El Como completó además 594 pases, la cifra más alta de un rival del United en un partido de Champions League desde el Barcelona en abril de 2019. Cuando un equipo se siente tan cómodo con el balón, «corred más» no es un diagnóstico suficiente. Creemos que la lectura honesta es que ambos tienen parte de razón: al equipo le faltó intensidad, y el plan le dio pocos motivos para ser intenso.

Jamie Carragher ha calificado de vergüenza la conducta de Fernandes, y tiene razón en lo que se refiere al comportamiento. Pero su afirmación de que Fernandes «lleva años haciendo que el Manchester United no sepa presionar» es una opinión, no una prueba, y ignora convenientemente a los entrenadores que fijan el sistema.

Sentarlo da días a Carrick, no una solución

The Guardian, según recoge NewsCord, aseguró que el futuro de Carrick estaba en el aire antes del Bournemouth, y el United solo ha ganado dos de los 11 partidos de esta temporada. La autoridad que se gana sentando a una estrella se evapora rápido si el equipo después parece igual de perdido.

Nuestra recomendación es clara. Primero, decidir qué es la presión: totalmente agresiva o bien compacta, pero no una mezcla. Segundo, arreglar los primeros minutos, porque dos goles tempranos seguidos sugieren un problema de preparación. Tercero, reconstruir en privado la relación con Fernandes, ya que Carrick probablemente necesitará a su mejor jugador creativo más pronto que tarde.

Sentarlo y luego arreglar el plan

Carrick haría bien en sentar a su capitán, y el club saldría debilitado si dejara pasar esto. Pero un entrenador no puede salir con disciplina de una racha sin ganar. Si el United vuelve a encajar pronto, la historia dejará de ser la lengua de Fernandes y pasará a ser el plan de Carrick. Y esa es una prueba que ninguna alineación puede superar por él.

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