13.000 amenazas a Gasly: la F1 necesita medidas reales, no eslóganes
La FIA asegura que vetará y desenmascarará a los acosadores en internet. Bien. Pero un deporte que no ha explicado cómo los frenará sigue vendiendo una promesa.
Imagen generada con IA
¿Cómo es posible que una pelea rutinaria entre dos compañeros de equipo acabe con un piloto, su familia y su novia recibiendo un número de amenazas de muerte propio de la grada de un estadio? Esa es la pregunta que debería hacerse la Fórmula 1, y debería resultarle bastante más incómoda de lo que sugiere el último golpe de efecto de la FIA.
Esto es lo que sabemos. Según el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, en una entrevista con The Drive recogida por n-tv, Pierre Gasly, de Alpine, recibió unas 13.000 amenazas de muerte tras la carrera de Madrid. El propio Gasly hizo públicas las amenazas en redes sociales después de esa carrera, el 13 de septiembre, y aseguró que iban dirigidas contra su familia, su novia y él. El contexto era un duelo con su compañero Franco Colapinto, que no perdió ninguna posición pero se quejó varias veces por la radio de que le presionaban de forma innecesaria.
Ben Sulayem prometió mano dura: se vetará a espectadores, se vetará a miembros de la prensa y quienes se escondan en internet serán desenmascarados mediante IA.
El detonante fue minúsculo, y ahí está el escándalo
Vuelve a leer esa secuencia. Un duelo entre compañeros, sin posiciones perdidas y con una queja por la radio. PlanetF1 describe el asunto como un problema menor de órdenes de equipo. La distancia entre la causa y la respuesta es la verdadera noticia. Nadie serio cree que 13.000 amenazas surgieran de opiniones meditadas sobre una escaramuza en el Gran Premio de España.
Sostenemos que la propia forma en que el deporte cuenta sus historias probablemente contribuye a alimentar esto. La radio de equipo se emite, se recorta y se comparte como drama. Ese es el producto, y nos gusta. Pero un producto que convierte cada queja en un clip viral no puede sorprenderse de que una parte de la audiencia trate a un piloto como una diana. Conviene aclarar que esta es nuestra lectura, no algo que haya dicho la FIA.
El menú de la FIA tiene un gran agujero
Las ideas en sí no son malas. Ben Sulayem dijo, en esencia, que si el deporte lucha solo contra esto fracasará, y tiene razón. Ese es justo el problema: la FIA puede actuar en sus propios eventos y sobre la prensa a la que tiene potestad de vetar, pero no controla las plataformas donde, a nuestro juicio, sucede casi todo esto.
Vetar a un espectador solo funciona si la FIA sabe quién es y hay una entrada que cancelar. Vetar a la prensa funciona porque la federación tiene autoridad para imponerlo, y celebraríamos que se usara. Pero la cuenta anónima recién creada no entra en ninguna de las dos categorías. Para ella, la promesa de que la IA la desenmascarará es una esperanza, no un mecanismo. La iniciativa que lo respalda, «United Against Online Abuse», se lanzó hace años, según las informaciones. Si hubiera funcionado como se anuncia, una cifra de amenazas tan alta sería una sorpresa. Nos parece una lectura razonable que no ha sido suficiente.
Qué contaría realmente como actuar
A nuestro juicio, tres cosas distinguirían una política de un comunicado.
Primera, transparencia. Decir cuántas cuentas se identificaron tras Madrid, cuántas se denunciaron a las plataformas y cuántas se pusieron en manos de las autoridades. Las informaciones nos dan una sola cifra, la de las amenazas, y ninguna sobre la respuesta. Sin la segunda cifra, la primera es puro efectismo.
Segunda, presión sobre las plataformas. La FIA no puede moderar la red de otro, pero un deporte con el peso comercial de la F1 puede, en nuestra opinión, exigir canales de denuncia, retiradas rápidas de contenido y colaboración con la policía, y puede señalar públicamente a quienes no cumplan.
Tercera, una línea clara para equipos y pilotos. Si un clip de radio va a amplificarse, quienes lo amplifican, incluidos los canales oficiales, deberían conocer lo que está en juego. No decimos que se censure el drama. Decimos que el deporte no debería encender la cerilla y luego anunciar que llegan los bomberos.
El veredicto: una cifra y un eslogan son solo el principio
Hay que reconocer lo que es de justicia: el presidente de la FIA puso públicamente sobre la mesa una cifra brutal y dijo que el deporte corre el riesgo de perderse por culpa del acoso en internet. Eso es mejor que el silencio. Pero una cifra y un eslogan son el punto de partida, no el de llegada.
Si la F1 quiere que esto importe, la prueba es sencilla y la comprobaremos en el próximo fin de semana de carrera: que muestre resultados. Hasta entonces, los 13.000 mensajes de Gasly son un veredicto sobre quienes los enviaron y, a nuestro juicio, una advertencia para un deporte que aún no ha demostrado que pueda frenarlos.
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