Alonso hace bien en alzar la voz, pero apunta al blanco equivocado
Las críticas de Alonso al fondo de la parrilla provocaron la réplica de Albon, Sainz y otros, pero el verdadero culpable son los coches, no Albon ni ningún otro piloto.
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¿Puede un doble campeón del mundo tener razón sobre el problema y equivocarse sobre el culpable? Esa es la incómoda pregunta que Fernando Alonso dejó esta semana en el paddock de Ciudad de México.
Tras un choque en la primera vuelta con Alex Albon en el Gran Premio de Estados Unidos, Alonso dijo que la calidad de los pilotos del último tercio de la parrilla es "muy baja". El jueves, en México, no dio marcha atrás. Según informa Crash.net, dijo que "todos sabemos de cuáles hablamos", y según informa AOL lo calificó de "un nivel de conducción muy bajo y falta de talento".
Las respuestas no tardaron. Albon dijo que "no es agradable oír esos comentarios" de alguien a quien admiraba de niño, pero que no está de acuerdo. Su compañero en Williams, Carlos Sainz, Charles Leclerc y Sergio Pérez también replicaron, y Pierre Gasly respondió con una mezcla de ironía y generosidad: dijo que a Alonso hay que quererlo por las declaraciones que hace.
La frase más reveladora fue la del propio Alonso
En esa misma rueda de prensa del jueves, Alonso soltó una frase que desmonta el titular. Al preguntarle si el nivel de conducción había empeorado, respondió: "No, creo que es el mismo a lo largo de los años". Después explicó que atrás los coches tienen menos agarre, son más difíciles de conducir y los errores llegan con más frecuencia "porque no tienes el entorno bajo control".
Eso no es un argumento sobre el talento. Es un argumento sobre la máquina. A nuestro juicio, diagnosticó bien la enfermedad y luego repartió la culpa entre los pacientes. Cuando un piloto dice que el coche "no te recibe de buena manera", está describiendo lo que un mal coche le hace a cualquiera, él incluido.
Los rivales tienen su parte de razón, y tiene que ver con los coches
Sainz expuso la versión más limpia del contraargumento, según cuenta El País: hace dos años ganaba en México, este domingo probablemente saldrá decimoséptimo y es el mismo piloto, incluso mejor. Pérez dijo que, si se cambiaran los coches, los resultados serían muy parecidos. Leclerc dijo que lo que cambia es, obviamente, el coche que se conduce.
Creemos que ese planteamiento es difícil de rebatir. El propio Alonso está en esa misma zona del pelotón, con siete puntos y, según El País, un coche que parece llevar el freno de mano echado. Llamar poco talentosos a quienes están atrapados ahí es un poco como echarle la culpa del pinchazo al cansancio de las piernas.
Pero hace bien en decir algo
Aquí es donde nos separamos de sus críticos. La queja de Alonso por los contactos innecesarios en la primera vuelta y los alerones delanteros volando por la pista es una queja deportiva legítima. También dijo que el límite presupuestario agrava el problema. Un veterano que ha pasado toda una temporada en esa parte de la carrera se ha ganado el derecho a denunciarlo.
Y la reacción del paddock es en sí misma la noticia. Los pilotos defendiéndose entre sí, una leyenda de 45 años que se queda aislada y la irónica esperanza de Albon de no "cruzarse" con él en carrera muestran lo caldeado que se pone el ambiente cuando un coche es lo único que separa terminar en los puntos de pasar inadvertido. También es justo el apunte de Albon de que los pilotos de pago ya no existen, y merece más atención que el insulto.
Nuestro veredicto
Alonso debería conservar el megáfono y cambiar el blanco. Que pregunte a la FIA y a los equipos por qué el fondo de la parrilla es tan castigador, por qué un solo toque en la primera vuelta puede arruinar una carrera y qué hace realmente el límite presupuestario a los equipos que no pueden permitirse un accidente. Son preguntas de verdad, y un piloto de su categoría puede ponerlas sobre la mesa.
Señalar por implicación a pilotos sin nombre hace justo lo contrario. Convierte un debate estructural en una riña personal, y el debate estructural es el único que arregla algo. Si quiere que le escuchen, debería apuntar a la normativa, porque los pilotos a los que criticó están, según ellos mismos, peleando contra el mismo problema de coche que él.
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