La liga argentina de 30 equipos es un lavado de cara, y el "no" de River lo sabe
La AFA vuelve a tratar el formato como la cura, pero mantener 30 clubes y reordenar el calendario esquiva las preguntas difíciles, y el voto solitario de River lo deja en evidencia.
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¿Cuántas veces se puede reinventar una liga antes de que alguien admita que el problema nunca fue el formato? El fútbol argentino está a punto de poner a prueba ese límite otra vez. El 29 de octubre de 2026, los clubes aprobaron un diseño de competición más, y lo más interesante no es lo que contiene, sino quién se negó a firmarlo.
Según La Capital de Mar del Plata, la primera división mantendrá sus 30 equipos, eliminará las dos zonas y pasará a un todos contra todos de 30 jornadas, que arrancará el 24 de enero. Se mantienen el Apertura y el Clausura, cada uno con playoffs, y habrá además una tabla anual con su propio campeón. Las semifinales y las finales se jugarán en estadios neutrales.
River Plate fue el único club que votó no. Estudiantes de La Plata se puso del lado de River, pero, como cuenta El Día, no pudo votar porque sus representantes autorizados, Juan Sebastián Verón y Pascual Caiella, están suspendidos tras el escándalo de la Supercopa Internacional.
Arreglar el calendario es la parte fácil
Hay que reconocer lo que está bien: eliminar las zonas es un cambio sensato. Una liga en la que todos juegan contra todos es más fácil de explicar y más difícil de discutir que otra en la que tus rivales dependen de la zona que te toque. Pasar de 32 a 30 jornadas es, además, un pequeño regalo para el calendario.
Pero fíjate en lo que no se ha tocado. El número de clubes es el mismo. El Apertura y el Clausura, con sus playoffs, siguen ahí. Se mantienen dos descensos, uno por promedios y otro por la tabla anual. Es un lavado de cara que conserva todos los rasgos estructurales que les importan a los clubes y cambia el que era más fácil de cambiar.
Nuestra opinión: cuando una liga reescribe su formato una y otra vez, a menudo está evitando una conversación más difícil. Nada de lo aprobado toca el tamaño de la liga ni el número de torneos que reparten títulos, y creemos que eso es revelador. El formato es la palanca más barata que puede accionar un organismo rector, porque genera titulares sin obligar a nadie a perder algo.
La estructura, además, produce muchos trofeos. Sport.es informa de que el nuevo sistema repartirá ocho trofeos y podría premiar a cuatro equipos distintos. Es una cifra que merece comentario por sí sola: una liga con muchos campeones es un buen argumento de venta, pero dudamos de que haga el producto más competitivo.
El "no" de River es el verdadero titular
El argumento de River era sencillo: 30 equipos son demasiados. Su contrapropuesta, según El Intransigente, era volver a 20. Puedes no estar de acuerdo, y hay buenas razones para ello. Recortar diez clubes de golpe es brutal, y el presidente de Argentinos Juniors, Cristian Malaspina, dijo que no conoce a nadie que quiera diez descensos, y añadió que es difícil deshacer los diez ascensos votados en 2014.
Es un argumento válido en términos políticos. Y también revelador. La liga de 30 equipos sobrevive no porque nadie haya demostrado que sea el tamaño ideal, sino porque reducirla implica que alguien pague el precio, y nadie quiere ser ese alguien. Un formato construido para evitar esa votación es un formato construido sobre la inercia.
Creemos también que conviene separar los motivos de River de su mensaje. El club mantiene un enfrentamiento abierto con el presidente de la AFA, Claudio Tapia, que Clarín presenta como una disputa cada vez más honda. Un voto de protesta de un adversario es fácil de desestimar como política. Sin embargo, el fondo de la objeción de River, que la liga es demasiado grande, es la única cuestión estructural que el nuevo formato se niega a responder. Que tenga motivaciones políticas no la hace errónea.
Bienvenido el calendario más limpio, pero sin celebraciones
El todos contra todos es una mejora modesta disfrazada de reforma. Los aficionados deberían acoger bien un calendario más limpio y mostrarse escépticos ante todo lo que se venda como un punto de inflexión. La próxima prueba de verdad no es el inicio del 24 de enero, sino si la AFA está dispuesta alguna vez a hablar del tamaño de la liga y de la salud de los propios clubes. Hasta entonces, espera que el próximo cambio de formato llegue puntual.
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