El pasillo de honor del Bayern a Kane es buena marca, si el trabajo va primero
El Bayern convirtió un Balón de Oro en capital del club con un simple ritual de calentamiento. Es buena cultura y buen marketing, siempre que el trabajo real siga siendo la prioridad.
Imagen generada con IA
¿Es un pasillo de honor un bonito gesto o una pieza de marketing eficacísima? En el Bayern, la respuesta es que las dos cosas, y no creemos que sea una crítica. Un Balón de Oro no pertenece solo al jugador que lo levanta, y el club que lo recibió de vuelta en el Allianz Arena lo entendió perfectamente.
Kane recibió la ovación y luego descansó
Dos días después de que Kane ganara el Balón de Oro, el Bayern se enfrentó al Magdeburgo, de Segunda División, en la segunda ronda de la Copa de Alemania (DFB-Pokal). Según informa dpa, poco antes de las 20:00 horas Kane salió al campo a calentar a través de un Spalier, es decir, un pasillo de honor formado por sus compañeros. La grada respondió con un fuerte aplauso.
Después, se sentó. Sportschau señala que descansó, y el Bayern ganó 6-1 sin él. Michael Olise marcó dos goles, uno de ellos de penalti, que normalmente habría lanzado Kane.
El ritual no costó nada y lo dijo todo
La mejor marca no parece una marca. Un pasillo de honor es un gesto deportivo conocido, que entiende al instante cualquiera que haya visto deporte. No necesitó patrocinador, ni eslogan, ni ninguna acción llamativa. La imagen de una plantilla formando para su delantero circula sola, y ESPN, Goal y la agencia AP publicaron versiones de ella.
También dice algo del vestuario. El centrocampista Tom Bischof, según dpa, contó que en casa todos gritaban como críos cuando Kane ganó, y que se lo merecía. Preferimos no sobreinterpretar una frase de después del partido. Aun así, «la estrella cae bien a sus compañeros» es un mensaje que ningún departamento de comunicación puede fabricar, y el Bayern lo consiguió gratis.
Luego está el Balón de Oro en sí. Durante años, la identidad del club se ha apoyado en los títulos y el peso institucional. Ahora puede decir que su delantero centro es el mejor jugador del mundo. Creemos que eso es capital, y el Bayern acertó al gastar un poco en público, delante de su propia afición, donde se siente merecido y no escenificado.
El momento elegido fue la verdadera jugada maestra
Aquí es donde importa el «siempre que» de nuestra tesis. La ceremonia se hizo en torno al calentamiento, no como una larga demora antes del saque inicial. El homenajeado descansó de cara al partido en casa del sábado a las 18:30 contra el Borussia Dortmund, que Sportschau presenta como una oportunidad de abrir hueco sobre la competencia por primera vez esta temporada. En nuestra opinión, la celebración no le quitó atención al calendario.
El homenaje fue el titular, pero las prioridades de la plantilla siguieron en orden. Alexander Nollenberger, del Magdeburgo, calificó al Bayern de máquina tras el partido, que es la reputación que un club quiere conservar.
Añadiríamos una advertencia. dpa señaló que al Bayern le faltó mordiente sin balón en algunos momentos, y que Jonathan Tah, capitán en funciones, dudó en el gol que encajaron. Un 6-1 lo disimula. El boato es un extra cuando el trabajo está hecho, y una trampa cuando no. Un club que empiece a tratar las ceremonias como el producto, y no como un premio, lo notará primero en los partidos que importan. Son los de la Bundesliga y la Champions League, y ninguna ceremonia de trofeos los suple.
Homenajea al ganador en público y vuelve al trabajo
Homenajea a tu ganador del Balón de Oro, y hazlo en público. En nuestra opinión, el Bayern mantuvo el gesto breve y reservó el resto de la noche para el fútbol. Además, esa tarde hubo una noticia más importante que un trofeo: el director deportivo Max Eberl dijo que el entrenador, Vincent Kompany, había salido del hospital, con un diagnóstico de irritación meníngea. El club gestionó ambos momentos con el sentido de la proporción adecuado.
Nuestro consejo al Bayern es que mantenga este tono. Que celebre, que guarde la buena voluntad ganada y que el sábado contra el Dortmund demuestre si el delantero homenajeado y su máquina siguen jugando como los mejores del mundo.
Aún no hay temas: abre el primero.
Más noticias
La liga argentina de 30 equipos es un lavado de cara, y el "no" de River lo sabe
La AFA vuelve a tratar el formato como la cura, pero mantener 30 clubes y reordenar el calendario esquiva las preguntas difíciles, y el voto solitario de River lo deja en evidencia.
Multar a un aficionado del Clásico es fácil. Proteger a los jugadores es la prueba real
El caso Camavinga ha dejado un aficionado identificado y una posible multa, pero la pregunta difícil es cómo logró alguien acercarse tanto a los jugadores.
La caída de Luca Zidane: un apellido famoso no te defiende la portería
Un apellido abre puertas, pero el supuesto banquillo de Luca Zidane en el Leganés demuestra que a los porteros se les juzga por minutos y forma. Clubes y aficionados deberían hacer lo mismo.
La victoria de Ronaldo en el B.O.A.T. demuestra quién vende votos, no quién es el mejor
La votación de pago de France Football eligió la temporada 2008 de Ronaldo como el mejor Ballon d'Or, pero mide alcance y fidelidad: el debate del GOAT necesita criterios, no encuestas.



