Los Colts solo deberían vender a Jonathan Taylor si alguien paga una primera ronda
Indianapolis ya se ha desprendido de Buckner y Nelson, pero traspasar también a Jonathan Taylor solo tiene sentido si un equipo paga un extra por una posición que el mercado devalúa.
Foto: Tennessee Titans / Wikimedia Commons (CC BY 3.0)
¿De verdad sigue dudando si reconstruye un equipo que acaba de deshacerse de Quenton Nelson y DeForest Buckner? Esa es la pregunta incómoda que planea sobre Indianapolis, y Jonathan Taylor es la respuesta que todos esperan. Nuestra opinión: los Colts no deberían venderlo, a menos que alguien esté dispuesto a pagar el precio de una primera ronda.
Los Colts ya han vendido dos veces, y Taylor es el tercero evidente
Los hechos son sencillos. Según VAVEL, Indianapolis traspasó a Buckner a San Francisco y a Nelson a Seattle en la misma semana, lo que deja a Taylor como el siguiente nombre evidente. Firmó en agosto una extensión de dos años y 44 millones de dólares. El precio que se maneja es, como mínimo, una elección de segunda ronda, y Ian Rapoport ha citado a Green Bay, Minnesota, Seattle y Denver entre los equipos interesados. La fecha límite es el martes 10 de noviembre a las 16:00, hora del Este de EE. UU.
Las señales son contradictorias. Adam Schefter dijo en The Pat McAfee Show que, a su juicio, los Colts se quedarán con Taylor porque la propiedad lo ve como un jugador diferencial, y Shane Steichen ha asegurado que Taylor no ha pedido ser traspasado. Tampoco coinciden los informes sobre el precio: la web de Sports Illustrated dedicada a los Vikings dice que probablemente conseguiría una elección de primera ronda, y que eso quizá sea demasiado para Minnesota.
El mercado te dice cuánto valen los running backs
Aquí viene lo incómodo para quien quiera hacer caja. La mejor prueba de cómo valora la liga esta posición no es el precio de Taylor, sino el de Tony Pollard. Tiene 29 años, un contrato a punto de expirar y es el décimo de la liga en yardas por tierra, con 478. Aun así, Easton Freeze, de A to Z Sports, escribió que "una elección de quinta o sexta ronda parece lo máximo que ofrecería un equipo".
Taylor es un jugador de otra categoría, y tiene 27 años. Pero la misma lógica subyace a ambos nombres. Los equipos hablan de los running backs como piezas útiles y reemplazables, y pagan en consecuencia. En nuestra opinión, ese es el verdadero argumento a favor de vender: si la posición sigue depreciándose, el valor que obtengas hoy solo puede menguar.
También es el argumento en contra. Cuando el mercado devalúa toda la posición, una segunda ronda por tu mejor jugador de ataque no es ningún premio gordo. Es un retorno modesto por algo que no puedes sustituir con facilidad.
El contrato de Taylor es el verdadero reloj, y todavía no corre
El dato más interesante no es una estadística. VAVEL informa de que su salario de 16 millones de dólares para 2027 no queda garantizado por completo hasta el 19 de febrero, y de que traspasarlo dejaría solo 10 millones de dólares de dead money el año que viene. Eso juega en ambas direcciones. Los Colts no están atrapados, así que no tienen por qué vender. Y además tienen tiempo. Nada obliga a decidir el 10 de noviembre algo que podría decidirse en el mercado de invierno, cuando los Colts sabrían mucho más sobre qué es esta plantilla.
En el campo, las cifras son las de un jugador que cumple con su trabajo en un mal ataque. VAVEL cita a Pro-Football-Reference para señalar unas modestas 4,2 yardas por acarreo, pero un 55 % de éxito en carrera, con 587 yardas y 8 touchdowns, dentro de un ataque que, según describe, se ha venido abajo a su alrededor. No son los números de un running back en declive. Son los de un buen running back con poca ayuda.
Eso importa de cara a la venta. El comprador se lleva a un productor contrastado. El vendedor obtiene una elección que quizá acabe siendo un jugador de rotación. Si los Colts están de hecho desmontándolo todo, defenderíamos que Taylor es justo el tipo de veterano que evita que este ataque se derrumbe. TSN informa además de que el receptor Josh Downs ha pedido ser traspasado, y un vestuario que pierde otra pieza reconocible a cambio de elecciones empieza a parecernos una plantilla sin plan.
Escuchar ofertas, sí, pero solo una de primera ronda debería mover a los Colts
Traspasar a Buckner y a Nelson fue, a nuestro juicio, una forma defendible de empezar a convertir el valor de los veteranos en capital de draft. Traspasar a Taylor es una declaración distinta, porque es la única razón que queda para ver este ataque, y según Schefter la propiedad lo aprecia.
Si un equipo como Minnesota, Seattle o Green Bay ofrece de verdad una elección de primera ronda, creemos que los Colts deberían aceptarla. En un mercado que trata tan barato a los running backs, una primera sería un gran retorno, y la flexibilidad del contrato hace que esperar les cueste poco. Si la mejor puja es una segunda ronda con una condición añadida, que se lo queden, lo retomen en febrero y dejen que sea el mercado quien vuelva a ellos.
El riesgo de esperar es pequeño. El riesgo de vender barato es gastar un activo de primer nivel para confirmar ante toda la liga que tu mejor jugador valía una elección del segundo día del draft.
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