Los 43 de Wembanyama no son una exhibición aislada, sino el plan de los Spurs
Los 43 puntos de Victor Wembanyama ante Minnesota importan menos como estadística que como prueba de que San Antonio se organiza en torno a su gravedad.
Imagen generada con IA
¿Una noche de 43 puntos es un momento estelar o un aviso? En Halloween, con una historia de disfraces flotando sobre el pabellón, Victor Wembanyama le dio a la NBA algo más aterrador que un disfraz. Creemos que fue menos un hecho aislado que un avance de cómo piensa vivir San Antonio esta temporada.
Según Reuters, Wembanyama anotó 43 puntos, su mejor marca de la temporada, en la victoria de los Spurs por 121-111 ante unos Timberwolves mermados el sábado. AP añade siete rebotes, seis tapones y cuatro asistencias.
La salvedad es real: Yahoo señala que Minnesota jugó sin Anthony Edwards ni Rudy Gobert. Un rival diezmado merece un asterisco, y se lo ponemos. Pero no vamos a dejar que ese asterisco se coma el argumento.
Importa más la tendencia que la noche
Basta mirar los últimos tres partidos. Wembanyama anotó 29 puntos en 27 minutos ante Sacramento, después 36 ante Utah, que entonces era su mejor marca del curso, y luego 43. Eso es una escalera, no un pico. Creemos que una subida así rara vez es casual: suele significar que un equipo ha decidido, posesión tras posesión, que el camino más corto hacia un buen tiro pasa por su mayor quebradero de cabeza para las defensas.
Eso es la gravedad en la práctica. Cuando un jugador obliga a una defensa a doblarse, todos los demás lo tienen más fácil. Sacramento es el ejemplo más claro de nuestra documentación: Julian Champagnie machacó con ocho triples y 26 puntos, 24 de ellos en 13 minutos de la primera parte. La explicación del propio Wembanyama después fue que el peligro puede venir de cualquier parte. Nosotros lo traduciríamos así: el peligro puede venir de cualquier parte porque también viene de él.
Hasta el entrenador rival parece saber que el problema no tiene fácil solución
La bronca que, según se ha contado, le echó a un árbitro Chris Finch, entrenador de Minnesota, sobre cómo defender a Wembanyama es el informe de rivales más sincero de la noche. Como resume newsminimalist, se quejó de una falta en un balón dividido y se preguntó qué podían hacer los defensores contra la estrella de 7'4". Se puede decir que es un entrenador presionando a los árbitros. Nosotros lo leemos como un entrenador que admite que los esquemas defensivos convencionales no se diseñaron para un jugador con este físico.
Eso es lo que el resto de la liga debería tener en cuenta. A nuestro juicio, no basta con mandarle a tu mejor alero. No puedes esconder a un base pequeño en la pintura y confiar en la suerte. Y si ayudas con un doble marcaje, esperan tiradores como Champagnie y Devin Vassell, que anotó 21 ante Utah. Un equipo con una superestrella y tiradores de apoyo es una plantilla conocida. Un equipo con una superestrella que además es un taponador de élite, seis tapones el sábado, es un problema de ingeniería distinto.
Qué matizaríamos y por qué apostaríamos
Seamos justos con los escépticos. Utah llevó a San Antonio a la prórroga, y Le Figaro calificó a ese equipo de plantilla joven en plena reconstrucción. Un equipo que necesita tiempo extra contra ese rival aún no es un producto terminado. Y una gran noche ante un rival mermado no resuelve la carrera por el MVP, aunque Wembanyama, que fue tercero en la votación la temporada pasada, sonrió en una entrevista de 60 Minutes y dijo que debería ganarlo este año.
Aun así, creemos que la dirección está clara y haríamos tres apuestas. Primera: el ataque de los Spurs seguirá girando probablemente cada vez más en torno a Wembanyama, porque los resultados lo premian. Segunda: la prueba de verdad no es una noche de 43 puntos, sino una noche en la que anote 25 y la máquina siga funcionando. Tercera: los rivales al completo, con sus estrellas en pista, dirán si la escalera sigue subiendo o se estabiliza.
Los Spurs han encontrado su motor
No archivéis este partido como «gran noche individual, pasemos página». Tras 43 puntos, seis tapones y un entrenador rival atormentado con la asignación defensiva, diríamos que el resto de la NBA tiene un problema de calendario, no solo de análisis del rival. San Antonio se parece menos a un equipo que espera la llegada de su estrella y más a uno que se organiza a su alrededor, y la liga debería prepararse en consecuencia.
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