La avería de Alonso en México es un veredicto sobre Aston Martin y Honda
Un Aston Martin prometedor se quedó parado en la Q1 de Ciudad de México. La rabia de Alonso es justa, pero el equipo debe respuestas reales sobre fiabilidad antes de Brasil.
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¿Qué es peor para un piloto: un coche lento, o un coche que por fin va rápido y luego se niega a completar la vuelta? Fernando Alonso respondió a esa pregunta en Ciudad de México, y su respuesta no fue educada.
Aston Martin por fin fue rápido, pero se paró antes de poder demostrarlo
El viernes había dado a Aston Martin una dosis poco habitual de optimismo. Como informó Formula1.com, Alonso fue séptimo en los L1 y duodécimo en los L2, a solo 0,769 s de Leclerc, "una mejora enorme teniendo en cuenta que a principios de temporada la diferencia se medía en segundos". Pedro de la Rosa incluso elogió el trabajo de Honda con el retraso del turbo.
Llegó entonces la clasificación. Según Perfil, Alonso era tercero provisional en las primeras vueltas de la Q1 con un 1:18.908 cuando el muro de boxes le ordenó parar por un problema del ERS. Protestó por radio diciendo que no tenía ningún daño, aparcó, provocó una bandera roja y acabó decimoctavo. Su veredicto: "Esta es la historia de la temporada".
La frustración está justificada, y va más allá de un solo coche
Alonso dijo que el equipo podría haber estado en torno al puesto 11 o 13. No un podio, ni siquiera la Q3. Ese es precisamente el punto: era un resultado modesto y alcanzable que un coche fiable habría conseguido. El resumen de Marca apunta a un fallo en la refrigeración de la batería como causa. Sea cual sea el componente exacto, lo que duele es el patrón.
Creemos que el fin de semana de México es una prueba cruel. La altitud y el aire enrarecido, en teoría, ocultan un déficit de motor, y Sport.es apuntó que el coche estuvo entre los más rápidos del tercer sector en los L2. Cuando el circuito disimula tus debilidades y aun así no pasas la Q1, el problema no es solo de rendimiento. Es de lo más básico. El rendimiento se puede desarrollar durante un invierno. La fiabilidad depende de disciplina, validación y confianza entre el taller y el proveedor del motor.
Hay además un detalle extraño. Alonso dijo por radio que no tenía daños y que estaba casi en la entrada del pit lane, pero el equipo insistió en que parase. Quizá los datos lo justificaban, y proteger el material puede ser lo correcto. Pero la imagen de un piloto discutiendo con su propio muro de boxes dice mucho de la poca confianza que puede quedar en el sistema.
Culpar solo a Honda es demasiado fácil
Muchos titulares en español señalan directamente a Honda. Nosotros seríamos más prudentes. Perfil también informa de dificultades con el sistema eléctrico en los coches de Aston Martin durante los entrenamientos, y Jak Crawford se detuvo en pista en los L1, aunque las crónicas que tenemos no explican por qué. Nos parece un problema del conjunto, compartido entre el chasis y la unidad de potencia, no la culpa de un único proveedor. La alianza falla como un todo, y el mensaje público del equipo debería reflejarlo.
Hay que ser justos, además, con la lectura que hizo Alonso del fin de semana: sus comentarios del viernes fueron comedidos, incluso generosos. Dijo que llegó a México "con la mente muy abierta" esperando una buena sorpresa. Eso hace su estallido más creíble, no menos.
Aston Martin debe una explicación real a la afición antes de Brasil
Tras la clasificación, Alonso dejó abierta la opción de no correr y volar directamente a Brasil, a expensas del estado del coche y de la valoración del equipo. Esperamos que no ocurra, pero entendemos por qué se planteó. Un piloto con contrato, todavía central en el proyecto, no debería verse obligado a sopesar si merece la pena presentarse.
Nuestra recomendación es sencilla. Antes de la cita de Brasil, Aston Martin y Honda deberían explicar con claridad qué falló, si está arreglado y si puede repetirse. No un vago "estamos investigando", sino una causa y un calendario. La afición es paciente cuando ve un plan. No lo es cuando la misma historia se repite fin de semana tras fin de semana.
Veredicto: México no fue un mal resultado, fue un resultado robado, y eso es peor. Hasta que Aston Martin demuestre que puede completar una vuelta de clasificación en un buen fin de semana, hablar de progreso en ritmo sonará hueco. Alonso tiene razón en estar furioso. Ahora el equipo tiene que ganarse de nuevo su paciencia.
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