El empate del Klassiker fue un parte de lesiones, no un desafío del Dortmund por el título
El empate del Dortmund en el minuto 89 valió un punto y una fiesta, pero en Múnich importa lo que le costó la noche al Bayern y un banquillo dirigido por Aaron Danks y no por Vincent Kompany.
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¿Quién ganó de verdad el Klassiker? El Dortmund lo celebró como si hubiera sido suyo, y los jugadores del Bayern se quedaron frente a su afición con cara de estupefacción. Pero si quieres el marcador que importa a partir de ahora, olvida el 2-2. Mira la enfermería.
Esto es lo que pasó. El Bayern se adelantó con un gol de Konrad Laimer (minuto 38), el Dortmund empató con Serhou Guirassy (60), Dayot Upamecano volvió a poner por delante al Bayern (66) y Fabio Silva marcó el empate en el minuto 89. Por el camino, Harry Kane, la noche en que fue homenajeado por el Balón de Oro, estrelló un penalti en el larguero y más tarde un disparo en el poste. Ismael Saibari y Serge Gnabry se retiraron en la primera parte, con un par de minutos de diferencia, y Michael Olise salió tarde. El director deportivo, Max Eberl, calificó el empate de caro, dijo que Saibari y Gnabry tenían mala pinta y que probablemente estarían un tiempo de baja.
El Dortmund se ganó el punto, pero no la corona
Seamos justos con el equipo de Niko Kovac. Remontó dos veces, le anularon un gol a Jobe Bellingham tras revisar el vídeo y aun así mantuvo su estructura, y fue letal al final. El capitán, Nico Schlotterbeck, dijo que, si el Dortmund sigue jugando así, puede mantener la competición abierta durante mucho tiempo. Es una frase razonable, y modesta.
Pero un campeón no es un equipo que logra un buen resultado a base de sobrevivir. Según informa Sportschau, los goles esperados fueron 4,83 a 0,7 a favor del Bayern. Incluso con las salvedades habituales sobre este tipo de cifras, el desequilibrio es enorme. Además, el Bayern no dejó de golpear la madera, y dpa señala que el penalti de Kane al larguero fue el octavo balón al palo del club esta temporada, el máximo de la liga. El Dortmund se llevó un punto de un partido que su rival podía, y probablemente debía, haber cerrado. Lo llamaríamos resiliencia y un poco de suerte, no una declaración de intenciones por el título.
El daño no es el empate; son los tres nombres
Nuestra tesis de partida era que el resultado dejaba al descubierto el poco fondo de plantilla del Bayern. Las pruebas dicen que solo es cierta a medias. El Bayern perdió a dos jugadores en la primera parte y aun así marcó dos goles y creó ocasiones de sobra para ganar con holgura. La plantilla no se hundió; la deshicieron una mala tarde de Kane en la definición y una pérdida de balón tardía de Pavlovic.
La cuestión del fondo de plantilla tiene que ver con lo que viene. Que Olise se retirara en el minuto 84 dejó al Bayern sin cambios para el tramo final, y ese es el tipo de detalle que decide un partido como este. Tres atacantes lesionados en una sola noche, con un viaje de Champions League al Atlético de Madrid tres días después, es donde el argumento de la plantilla corta de verdad duele. La línea de ataque del Bayern se apoya en jugadores que marcan la diferencia, y cuando varios caen a la vez, a los suplentes se les pide mucho. Aún no sabemos la gravedad del problema de Olise, y esa es la clave que hay que vigilar.
El hombre que faltaba en la banda es la verdadera historia
Vincent Kompany no estuvo por una irritación meníngea, y su ayudante, Aaron Danks, volvió a dirigir el banquillo. Danks tuvo que hacer dos cambios antes de la media hora, y la reacción del Bayern a las lesiones tempranas fue buena. Sería injusto cargarle la noche a él.
Aun así, aquí va nuestra opinión: la gestión de la plantilla es ya la prueba definitoria de Kompany, y no puede superarla desde la distancia mientras está ausente. Un entrenador que depende de un puñado de atacantes de alto impacto necesita un plan para los días en que dos de ellos caen a la vez, y para el último cuarto de hora cuando ya no quedan cambios. Si ese plan existe, desde aquí no podemos verlo. Lo que sí podemos decir es que las próximas dos semanas lo dejarán claro.
Nuestro veredicto
No coronemos al Dortmund. Una defensa que solo había encajado cuatro goles antes de este partido fue batida dos veces, sí, pero fueron el desacierto y la mala suerte del Bayern los que mantuvieron igualado el marcador. Eso sí, preocupémonos por Múnich. Si las noticias sobre las lesiones de Saibari y Gnabry son tan malas como sugirió Eberl, el Klassiker se recordará menos por el gol del empate en el tramo final y más por la noche en que la temporada del Bayern se hizo más cuesta arriba.
Nuestro consejo: juzga al Bayern el martes en Madrid, no por el marcador del sábado, y juzga al Dortmund por si es capaz de ganar un partido como este en lugar de rescatarlo.
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