El sarcasmo de Mourinho tiene razón: LaLiga debe explicar cómo hace el calendario
Cuando un entrenador bromea diciendo que no sabe si su horario lo ha fijado la liga o las televisiones, el problema no es su humor. LaLiga debería enseñar cómo programa los partidos.
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Lo más revelador de la última pullita de José Mourinho al calendario no es el sarcasmo. Es el encogimiento de hombros. En rueda de prensa calificó el calendario del Real Madrid de enorme regalo y fingió no saber a quién dar las gracias. En sus palabras, recogidas por Marca: "Es un grandísimo regalo que nos hacen, sea de LaLiga o de las teles, no lo sé."
Quizá sepa perfectamente a quién se refiere. Pero la broma funciona porque, sospechamos, la mayoría de los aficionados no sabría decir quién decide cuándo juega su equipo: la liga, las cadenas o una mezcla de ambos. Eso debería preocupar a todos, no solo a los madridistas.
Su queja de fondo es el tiempo de recuperación
Antes del viaje a Santander para medirse al Racing, Mourinho sostuvo que el calendario aprieta a su equipo. El Correo recoge que dijo que se quitan dos días y se acaba jugando tres partidos en siete. Según Sport, añadió que el Madrid podría haber jugado contra el Valencia el domingo y lo hará el sábado. También dijo que espera dejar tristes a quienes hacen los regalos, una frase que da la medida de cuánto hay de ironía y cuánto de presión.
El contexto importa. El Madrid busca su sexta victoria seguida tras el parón de selecciones. Como señala El Universal, está inmerso en una serie de cuatro partidos fuera de casa consecutivos, con un viaje a Atenas de Champions League el miércoles. Vinícius está sancionado. Varios más son duda o siguen sin entrenar.
Una queja vale lo que valgan sus pruebas, y aquí no hemos visto ninguna
Seamos justos con la liga. Que un entrenador se queje del calendario es tan viejo como este deporte, y Mourinho es un profesional a la hora de convertir una rueda de prensa en una campaña de presión. El sarcasmo es una táctica. No sabemos a qué limitaciones se enfrentó LaLiga: compromisos con las televisiones, partidos europeos, disponibilidad de los estadios o cualquier otra cosa. Es posible que el horario del sábado tenga una explicación aburrida.
Ese es precisamente el problema. En lo que hemos visto, no hay ninguna explicación de la liga, así que al resto no nos queda más que especular. Cuando un calendario no se explica, cada horario incómodo parece un favor a alguien y cada queja parece una excusa. A nuestro juicio, eso perjudica tanto a la liga como a los clubes.
La lógica del dinero es la sospechosa evidente. La televisión paga la liga, y la televisión quiere partidos de relumbrón en franjas de relumbrón. Es un acuerdo comercial perfectamente legítimo. Lo que, a nuestro juicio, no lo es, es un acuerdo comercial que condicione la carga física de los jugadores sin reglas claras y públicas sobre hasta dónde puede llegar. El «dos días menos» de Mourinho es una afirmación sobre el tiempo de recuperación. Eso es una cuestión deportiva, no de audiencias.
Que se aclaren los criterios y el debate se haga a la luz del día
La solución no es complicada. LaLiga debería exponer, en términos sencillos y en un solo lugar, los criterios que usa para asignar fechas y horarios: descanso mínimo entre partidos, cómo se ponderan los compromisos europeos, cómo se encajan las elecciones de las cadenas y quién tiene la última palabra. No los contratos, solo las reglas.
Creemos que probablemente seguirían tres cosas. Los clubes tendrían algo concreto con lo que contrastar sus quejas, lo que filtraría el puro teatro. Los aficionados podrían ver si pasar un partido del domingo al sábado respondió a una regla o a una preferencia. Y todos los implicados, las televisiones incluidas, tendrían que asumir abiertamente su influencia en lugar de dejarnos a los demás adivinando, como sugiere la broma de Mourinho.
Hay un contraargumento interesado que conviene plantear. El Madrid no es precisamente una víctima de la televisión, ya que los grandes clubes son el producto que venden las cadenas. Apostaríamos a que el club está bastante contento con la exposición cuando le conviene. Pero eso juega a favor de la transparencia, no en su contra. Si el sistema es justo, unas reglas claras lo demuestran. Si no lo es, los más perjudicados serían los clubes pequeños sin el megáfono de Mourinho, porque ellos no pueden hacer titulares con un partido en sábado.
El veredicto
Probablemente Mourinho exagera en los detalles, y un entrenador listo sabe que un buen chivo expiatorio viene bien antes de una racha complicada a domicilio. Pero tiene razón en lo estructural. Una liga que programa por dinero, o incluso solo por costumbre, debe a sus clubes y a su afición una explicación por escrito.
Explícalo, LaLiga. Si el calendario es tan defendible como debería, no te costará nada. Y si no lo es, mejor que lo sepamos por un reglamento que por la ironía de un entrenador.
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