El 6-1 del Barça al Alavés cura la resaca del Clásico, pero no las dudas
La goleada devolvió el liderato y la fe, y Yamal y Raphinha vuelven a estar afilados. Pero una defensa de circunstancias que no fue examinada dice poco sobre la lucha por el título.
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¿Puede un equipo curar una derrota en el Clásico goleando 6-1 al séptimo clasificado? Puede curar el ánimo. No puede curar el problema. Esa es la lectura honesta de la noche del sábado del Barcelona en el Camp Nou, y conviene separar ambas cosas antes de que la euforia se desborde.
El Barcelona llegaba tras caer ante el Paris Saint-Germain en la Champions League y ante el Real Madrid en LaLiga. Se marchó con dos puntos de ventaja en lo alto de la tabla, según cuenta Barca Blaugranes, tras una primera parte con cuatro goles. Raphinha y Lamine Yamal marcaron dos cada uno, Fermín López anotó uno y dio las asistencias de los dos de Raphinha, y Anthony Gordon puso el sexto desde el banquillo. El Alavés recortó distancias con un gol de Mariano Díaz tras un pase flojo de Rodri.
El ataque ha vuelto, y esa es la verdadera buena noticia
Hay que dar a cada uno lo suyo. Lo más esperanzador no fue el marcador, sino quién lo construyó. Raphinha parece haber recuperado su mejor nivel tras la lesión, y el artículo de claves del mismo medio eleva su cuenta a 15 goles esta temporada, tantos como todo el equipo del Alavés. El disparo de Yamal desde fuera del área culminó una gran jugada combinada, y su segundo gol, por encima del portero, mostró a un jugador que vuelve a divertirse.
A nuestro juicio, eso importa más que la diferencia. Un equipo cuyos dos atacantes más peligrosos están afilados puede ganar partidos feos en marzo, y no solo bonitos en octubre. Si el Clásico dejó alguna duda sobre si la delantera de Flick iba con la reserva puesta, esta fue una respuesta decente. El propio Flick había hablado de falta de frescura ante el PSG y el Real Madrid, y la rotación del sábado, con Pedri sustituido en el descanso y Yamal retirado tras 70 minutos, indica que gestiona ese problema en lugar de ignorarlo.
Pero el Alavés no nos dice nada sobre la defensa
Aquí pisaríamos el freno. Las lesiones de Eric García, Andreas Christensen, Jules Koundé y Xavi Espart obligaron a Flick a montar una línea defensiva experimental: Brian Fariñas, de 20 años y en su debut con el primer equipo, de lateral derecho; João Cancelo en el otro lateral, y Frenkie de Jong de central junto a Pau Cubarsí. Flick dijo antes del partido que los jugadores trabajaban en posiciones poco habituales, pero que confiaba plenamente en ellos.
Funcionó, y Fariñas se mostró cómodo. Pero el propio artículo de claves admite que De Jong «no fue puesto realmente a prueba». El Alavés se plantó en un 4-5-1 cerrado y apenas creó un par de ocasiones al contraataque. Es un equipo que no gana desde el 6 de septiembre, según El-Balad, y aun así consiguió marcar a este Barcelona. Superar un bloque bajo con una zaga que apenas sufrió presión nos habla del ataque del Barcelona. Dice casi nada sobre cómo aguantaría esta defensa ante un rival más fuerte.
Es una asimetría incómoda. Los goles son fáciles de celebrar y llegan en racimo cuando Pedri, Fermín y Yamal se asocian. La estabilidad defensiva es aburrida, y es lo que gana las ligas.
La próxima semana es el examen de verdad
El calendario no dejará mucho margen a la interpretación. Toca el Aston Villa en la Champions League y el Atlético de Madrid en LaLiga, y el Atlético era líder antes de este partido, tras ganar al Levante. Flick admitió de antemano que el Barcelona está en una dura pugna con el Atlético, el Real Madrid y el Real Betis, y que volver a la cima era importante. Hecho. Mantenerse ahí es la tarea más difícil.
Nuestro veredicto: tomemos el 6-1 como un reinicio útil y un recordatorio de que el ataque goza de buena salud, pero no como prueba de que haya una carrera por el título. Si los defensas lesionados no vuelven pronto, o si Flick sigue pidiendo a centrocampistas que tapen agujeros atrás, los próximos dos partidos dirán mucho más que el del sábado. Apostaríamos por que el Barcelona seguirá marcando. La cuestión es si podrá dejar de encajar goles contra buenos equipos, y el Alavés no se lo preguntó.
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