La defensa de Hamilton en Singapur muestra que Ferrari tiene un problema de autoridad
Dos semanas después de ignorar al muro, Hamilton dice que cuestionar lo establecido es su trabajo. Buen instinto, pero peligroso si nadie sabe quién tiene la última palabra.
Imagen generada con IA
¿Quién toma la decisión en Ferrari cuando sale un Virtual Safety Car: el muro de boxes o el siete veces campeón del mundo desde el cockpit? Tras Singapur, y tras lo que dijo Lewis Hamilton en Austin, seguimos sin poder saberlo con certeza. Esa es la verdadera noticia, más que el resultado.
Esto es lo que ocurrió. Según informa Sky Sports, Hamilton rodaba tercero en la vuelta 39 de 62 cuando salió el VSC. Ferrari llamó a boxes a sus dos coches. Él siguió en pista, sufrió por la degradación de los neumáticos y cayó al sexto puesto, por detrás de Kimi Antonelli y los dos McLaren. Pidió disculpas por radio y en un comunicado del equipo.
Antes del fin de semana de Austin, Hamilton fue más allá. Según Motorsport.com, dijo que acabar segundo y tercero no le bastaba, que quería una estrategia distinta a la de Leclerc y que su trabajo no es limitarse a seguir la línea marcada, sino seguir empujando al equipo y a sí mismo. También dijo que no cree que haya cambiado nada en su relación de trabajo entre bastidores.
Asumir el error y defender el hábito son cosas distintas
Hay que reconocerlo: Hamilton asumió la responsabilidad de inmediato. Jenson Button, de Sky, elogió la rapidez de la disculpa, y estamos de acuerdo en que fue la forma correcta de gestionarlo. Nadie puede acusarle de esconderse.
Pero conviene releer los comentarios de Austin. Admite que esta vez no funcionó y que casi enseguida intuyó que probablemente era la decisión equivocada. Sin embargo, el mensaje de fondo es que no piensa renunciar a ese enfoque, porque forma parte de cómo ha llegado hasta donde está. Es una defensa del principio, no solo una disculpa por el resultado. Y en un deporte de equipo, creemos que el problema es precisamente el principio. Un piloto que trata la decisión del muro como una opinión más entre otras se ha convertido, sin decirlo, en el estratega.
Hay además un desfase entre los relatos. Hamilton dijo que se acercaba a la entrada de boxes, que no sabía que Leclerc iba a entrar y que decidió en una fracción de segundo seguir en pista. Su comunicado del día de la carrera decía que se le pasó la entrada. Vasseur afirmó en F1 TV: "le pedimos que llamara y no lo hizo". El medio italiano FormulaPassion señaló que las versiones de Vasseur a la prensa se contradicen un poco. No lo llamaríamos escándalo. Lo llamaríamos un equipo que aún no se ha puesto de acuerdo sobre su propio relato de una decisión tomada en una fracción de segundo.
La falta de confianza va en ambas direcciones
Naomi Schiff, de Sky, ofreció la lectura más útil. Dijo que no le sorprendió, porque piloto y equipo han perdido algo de confianza mutua en ciertas decisiones, y apuntó a una decisión que el equipo había errado la semana anterior. Button discrepó y dijo que era simplemente una decisión de Hamilton en la carrera. Ambos pueden tener parte de razón, y ese es nuestro argumento.
Los dos coches rodaron con estrategias distintas, Hamilton con medios y Leclerc con blandos, una división que según Vasseur Ferrari esperaba que les ayudase a pelear con Verstappen. Hamilton se encontró entonces detrás de su compañero con un neumático más lento y, según su propio relato, perdió mucho tiempo. Si eres Hamilton, es un motivo para sentir que el plan no te deja sacar lo mejor del coche. Si eres Ferrari, es un motivo para dudar de un piloto que improvisa bajo presión. Cada parte tiene una queja legítima y, hasta donde sabemos, no existe un proceso claro para resolverla en plena carrera.
Lo que Ferrari debe arreglar antes de que le cueste una lucha por el título
La clasificación muestra el coste. Hamilton salió de Singapur a 111 puntos del líder, Antonelli, con solo ocho de ventaja sobre Verstappen. Un podio perdido no es una catástrofe. Una costumbre de perder podios sí lo sería.
Nuestra opinión: Ferrari necesita una respuesta escrita, aburrida, a la pregunta "¿quién decide en un VSC?". Quizá el piloto tenga un veto claro solo si lo dice por radio antes de la entrada a boxes. Quizá la decisión del muro sea definitiva. Cualquiera de las dos sirve. Lo que no sirve es la ambigüedad actual, en la que el instinto de un campeón y las simulaciones de un equipo chocan en una fracción de segundo en la entrada de boxes.
Hamilton tiene razón en que los grandes pilotos cuestionan lo establecido. Se equivoca si cree que ese cuestionamiento corresponde a la entrada de boxes y no a la reunión del jueves. Vasseur dijo que el equipo debe centrarse en el futuro. Nosotros empezaríamos por dejar claro quién es dueño de la próxima decisión en un VSC, porque volverá a llegar.
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