Tebas es la voz más estridente de LaLiga, y ese es el verdadero problema de gobernanza
El traslado de Javier Tebas al tribunal deportivo por parte del CSD habla menos de un mensaje concreto que de una liga cuyo presidente se ha convertido en su figura más polarizadora.
Foto: Web Summit / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)
¿Puede una liga pedir al mundo que confíe en sus árbitros y en su competición cuando su propio presidente mantiene una discusión a gritos permanente con su club más grande? Esa es la incómoda pregunta que hay detrás de los titulares de esta semana, y importa más que el veredicto sobre un mensaje concreto.
Vamos con el resumen. Según informa Reuters, el Consejo Superior de Deportes (CSD) ha remitido a Javier Tebas al tribunal deportivo del país después de que comparase la estrategia de comunicación del Real Madrid con la propaganda nazi. El CSD quiere que el tribunal valore un posible incumplimiento del artículo 76.4.b de la Ley del Deporte, que recoge los "actos notorios y públicos que atenten gravemente a la dignidad o al decoro deportivos". Las sanciones van desde apercibimientos y multas hasta una posible suspensión. Tebas sostiene que comparó técnicas de propaganda, no ideología ni a la afición del Madrid. El Real Madrid exigió su dimisión inmediata.
El traslado no es el escándalo; lo es la definición del cargo
Conviene aclarar qué ha pasado y qué no. Un traslado no es una declaración de culpabilidad. El tribunal, descrito como un órgano colegiado independiente, tiene que decidir si las declaraciones cruzan una línea legal. Tebas tiene derecho a defenderse allí.
Pero fíjate en cómo planteó su propia respuesta. Escribió que "defender la competición también exige responder a quienes la desacreditan constantemente", y añadió: "Es parte de mi responsabilidad. Y voy a seguir ejerciéndola". Es un argumento coherente para un portavoz, y arriesgado para el máximo responsable de una institución. En nuestra opinión, un presidente de liga que ve el combate con un club asociado como parte del trabajo ha dejado de ser una figura similar a un regulador y se ha convertido en parte de la pelea.
Los ataques del Real Madrid al sistema arbitral son duros, y en eso Tebas tiene su parte de razón. Su propio mensaje acusaba al club de seleccionar incidentes, repetir agravios y fabricar enemigos. Bien. Defender eso es una cosa. Recurrir a Goebbels como referencia es otra, y les puso en bandeja a sus rivales el blanco más fácil. El presidente del CSD, José Manuel Rodríguez Uribes, dijo que la libertad de expresión tiene márgenes muy amplios en España, pero que nunca incluye referencias al nazismo y a Goebbels en relación con un club español, y añadió que, al proceder las palabras del presidente de la propia liga, la responsabilidad es doble.
Todos los implicados tienen un problema de credibilidad
Sería demasiado fácil presentar a Tebas como el único culpable. El comunicado del Madrid fue más allá de sus palabras y exigió una reforma del arbitraje y de las estructuras de la federación. El club y Tebas están enfrentados desde poco después de su nombramiento en 2013, como recuerda Madrid Universal. Es una pelea con mucha memoria, y cada nuevo episodio se lee a su luz.
El CSD tampoco queda impoluto en cuanto a imagen. Tebas argumenta que el organismo ha guardado silencio ante acusaciones de los dirigentes del Madrid y de su canal, como corrupción o títulos robados, y que podría construirse un traslado similar a partir de ellas. No podemos juzgar el fondo de esa afirmación con la información disponible, y es una afirmación suya. Aun así, muestra el verdadero peligro: cuando se percibe que todas las instituciones toman partido, cada decisión parece una jugada dentro de una campaña y no la defensa de una norma.
Tebas es además vicepresidente de la federación española, y el comunicado del Madrid calificó de intolerable que alguien con dos cargos de primer nivel en el fútbol español utilice una comparación así. Pienses lo que pienses del club, creemos que esa es la parte de su argumento que merece una escucha seria: cuantos más sombreros lleva una persona, menos margen hay para un exabrupto en caliente.
Decida lo que decida el tribunal, nadie sale ganando
No sabemos cómo ni cuándo resolverá el tribunal, así que cualquier pronóstico es solo eso. Nuestra impresión es que el resultado, sea cual sea, no zanjará la disputa de fondo. Una sanción probablemente alimentaría el relato de persecución de Tebas. Una absolución probablemente alimentaría el relato de impunidad del Madrid.
Nuestro veredicto: el tribunal debería resolver la cuestión jurídica de forma estricta y ceñida al texto. Pero los clubes de LaLiga deberían plantearse otra más amplia. ¿Quién habla en nombre de la liga cuando está bajo ataque, y tiene que ser precisamente alguien cuyo nombre incendia a la mitad de la audiencia? La credibilidad de una competición se construye con instituciones discretas. Ahora mismo, la voz más fuerte de LaLiga trabaja en contra de eso, y ninguna resolución del tribunal lo arreglará.
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