La reticencia de la LFP con el PSG-Lyon deja claro quién manda en el calendario
Según los medios, la liga se resiste a aplazar el PSG-OL mientras la policía pide un cambio por los disturbios. Decida lo que decida, el reflejo revela qué calendario va primero.
Foto: Zakarie Faibis / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Cuando la policía escribe a una liga para pedirle que cambie un partido de fecha, ¿cuál debería ser la respuesta? «Vamos a pensarlo» es defendible. «Preferiríamos que no» es una declaración de prioridades. Esa es la postura que, según los medios, ha adoptado la Ligue de football professionnelle con el PSG-Lyon, y a nuestro juicio dice más que cualquier comunicado.
La policía pide algo sencillo y la liga da una respuesta complicada
La prefectura de policía de París escribió a la LFP para pedir que se aplazara el partido del domingo a las 20:45 entre el PSG y el OL, una petición que adelantó Le Parisien. Según RMC Sport, el motivo es una movilización excepcional de recursos policiales: se espera un nuevo fin de semana de manifestaciones en la capital, tras la violencia y los saqueos del sábado 17 de octubre, y el Stade de France acoge ese mismo día un partido de temporada regular de la NFL. Como cuenta Goal, los medios franceses contaron más de 2.400 detenciones el fin de semana anterior.
La decisión no depende por completo de la liga. ParisUnited señala, citando a RMC Sport, que la LFP no es partidaria de cambiar el día, pero que las autoridades tienen la última palabra. Añade que se esperaba una decisión el jueves, con el lunes 26 de octubre como opción principal. Así que la reticencia de la liga podría ser una postura negociadora y no el último capítulo. En el momento de escribir esto, no sabemos cómo acabará.
Una liga que cede solo cuando le sale barato
La LFP no es alérgica a la flexibilidad. El Toulouse-Troyes pasó del sábado al domingo y el Montpellier-Red Star de la Ligue 2 se trasladó al lunes 26 de octubre. Es decir, el principio de que «la seguridad puede mover un partido» ya se ha aceptado. Lo que cambia aquí es el precio: el PSG-OL es un duelo en la cima entre el Lyon, líder con 14 puntos, y el PSG, igualado a puntos y por detrás en la diferencia de goles, y se juega en un horario estelar de domingo por la noche.
Ese es el patrón que nos incomoda. Mover un partido del sábado por la tarde parece barato. Mover el gran partido probablemente cuesta valor televisivo, y de repente aparece la resistencia. No podemos conocer el razonamiento interno de la liga, porque la documentación solo dice que no es partidaria de un cambio de día. Pero si las informaciones son correctas, la conducta externa se lee como calendario primero, evaluación del riesgo después.
El orden público no es una preferencia de calendario
Seamos justos con la liga. Un aplazamiento al lunes no es trivial: caería en la noche de la gala del Balón de Oro en Londres, donde diez jugadores del PSG están entre los treinta nominados, según ParisUnited. El año pasado, un clásico trasladado al día de la gala impidió a varios parisinos ver cómo Ousmane Dembélé se llevaba el premio. Es un coste real y la liga tiene derecho a sopesarlo.
Pero ¿frente a qué se sopesa? Los recursos policiales son finitos, y la petición existe precisamente porque las fuerzas estarían desbordadas entre manifestaciones, un partido de la NFL y un cabeza de cartel de la Ligue 1. Coincidir con una gala es una molestia. Una policía al límite en una ciudad que vio saqueos una semana antes es una cuestión de seguridad. Poner ambas cosas en la misma balanza es el problema. Incluso el artículo de Goal concluye que el orden público tiene prioridad, lo que nos parece la lectura de sentido común.
También está el argumento para mantener el partido: el Parc des Princes acogió el martes el PSG-Barcelona sin incidentes, según ParisUnited. Cierto, pero una noche entre semana con unos 5.000 agentes desplegados no es un domingo de marchas más el público de la NFL. Un éxito no demuestra que la noche siguiente sea igual de segura.
El precedente importa más que el partido
Nuestra opinión: la liga ni siquiera debería estar en posición de resistirse. Un modelo mejor sería un protocolo pactado de antemano en el que las peticiones policiales activen una ventana automática de reprogramación, de modo que nadie tenga que defender una franja televisiva frente a una advertencia de seguridad. De lo contrario, cada petición futura será una negociación, y la próxima puede llegar cuando lo que esté en juego sea mayor.
Veredicto: si el partido se aplaza, será la decisión correcta sea cual sea el camino que lleve a ella, y la coincidencia con el Balón de Oro es un problema que se resuelve con una hora de inicio o un plan de viaje, no un motivo para mantener a los agentes al límite. Si al final se juega el domingo, que sea porque la prefectura está conforme, no porque la liga aguantara. En cualquier caso, si las informaciones son exactas, el primer instinto de la LFP merece la crítica.
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