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Redacción Sportsfera
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De Minaur ganó a Zverev, pero el verdadero examen es Alcaraz

Derrotar al próximo número 1 demuestra que el empuje de De Minaur hacia Turín va en serio. La final de Viena contra Alcaraz, que domina 6-0 el cara a cara, dirá si es aspirante o un top 10 luchador.

Publicado
1 de noviembre de 2026
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3 min
Categorías
Tenis

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¿Ganar al hombre que está a punto de ser número 1 del mundo te convierte en aspirante? ¿O solo en un muy buen jugador que tuvo un muy buen sábado? Alex de Minaur lo va a descubrir enseguida, porque en la final de Viena le espera el único rival al que nunca ha ganado.

De Minaur derrotó a Alexander Zverev por 6-4, 1-6 y 7-6 (7-4) en la semifinal, al convertir su tercera bola de partido tras dos horas y 31 minutos. Zverev había asegurado el primer puesto del ranking a principios de semana y comenzará oficialmente su reinado cuando se publique la clasificación de la próxima semana. Como informa The Guardian, De Minaur nunca había ganado a Zverev en un torneo individual. Sus únicas victorias anteriores habían llegado en competiciones por equipos y en la Laver Cup.

El resultado también lo devuelve al top 8 de la Race to Turin. A su lado en la final estará Carlos Alcaraz, que derrotó a Daniil Medvedev por 6-4 y 7-6 (7-2) y ya suma 15 victorias seguidas en torneos ATP 500.

La victoria sobre Zverev es real y dice mucho de su temple

No conviene quitarle mérito. De Minaur perdió un segundo set muy desigual, cometió un par de dobles faltas en el desempate y aun así no se inmutó. Firmó 25 golpes ganadores y, en sus propias palabras, "jugó en sus términos". Esto último importa. Los jugadores que viven en el top 10 sin amenazar a los de arriba suelen llegar ahí a base de ser incómodos: devuelven todo y esperan a que el rival se rompa. Esto fue distinto. Salió a por el partido en lugar de esperarlo.

También se lee como una declaración sobre su temporada. Es su cuarta final de 2026 y persigue una tercera presencia consecutiva en Turín. No es una semana de suerte. A nuestro juicio, es el perfil de un jugador que ha encontrado una manera repetible de competir en la élite.

Pero un 0-6 no es una nota a pie de página

Aquí toca enfriar los ánimos. De Minaur ha perdido los seis enfrentamientos con Alcaraz, incluido el de este año en el Abierto de Australia. Dos de ellos fueron en finales, en Queen's en 2023 y en Róterdam en 2025. Una rivalidad tan desequilibrada no depende de la mala suerte ni de un mal día. Sugiere una diferencia de armas que el temple y el esfuerzo pueden reducir, pero que hasta ahora no han logrado cerrar.

Zverev, pese a su gloria en el ranking, es además un buen recordatorio de que un cabeza de serie puede ser vulnerable en una noche concreta. Alcaraz, en cambio, acaba de despachar a Medvedev en 1 hora y 36 minutos. Diríamos que llega más cómodo de los dos finalistas, aunque sea un juicio sobre la forma y no un hecho.

La forma de la final dirá más que el marcador

El resultado importa menos que cómo se desarrolle el partido. Si gana, la etiqueta de aspirante será difícil de discutir. Si pierde en dos sets, será la historia de siempre: un competidor magnífico con un techo justo por debajo de la élite. Nuestra apuesta es que lo más probable es lo segundo, porque el historial apunta en esa dirección. Pero un partido competido, con opciones reales al servicio de Alcaraz y el mismo tenis ofensivo que mostró contra Zverev, nos diría más que el marcador.

Si gana, el premio es concreto. The Guardian señala que subiría del 10.º al 7.º puesto del mundo.

Nuestro veredicto: la victoria sobre Zverev convierte a De Minaur en un serio clasificado para Turín y en uno de los jugadores más peligrosos del circuito. Todavía no lo hace igual a Alcaraz. Tendría que ganarle para merecer esa etiqueta, y precisamente por eso merece la pena ver el domingo.

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