Alan Jones no necesitaba que le dieran la mano, y la F1 lo echa de menos
El campeón de 1980, muerto a los 80 años, dio a Williams su primer título con un estilo directo y autosuficiente. Su historia es una crítica callada a lo pulida que se ha vuelto la F1.
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¿Qué tipo de piloto necesitaba un equipo joven para convertirse en dinastía? Si se lo preguntas a Frank Williams, la respuesta era un hombre que nunca pidió que lo consolaran. Alan Jones, campeón del mundo de 1980, murió el jueves a los 80 años, y el deporte que deja atrás tiene una idea muy distinta de cómo debe sonar un campeón.
Qué ha pasado, en pocas palabras
La muerte de Jones fue confirmada por su esposa, Amanda Butler-Davis, en un comunicado difundido a través de Motorsport Australia. Ella explicó que llegó tras una breve enfermedad, y él había cumplido 80 años solo unos días antes. Como informa CNN Brasil, fue el primero de los siete campeones de pilotos de Williams y el segundo campeón del mundo australiano, después de Jack Brabham. Sigue siendo el último.
Las cifras de 1980 cuentan la historia de un piloto sencillamente difícil de batir: cinco victorias, un podio en todas las carreras que terminó salvo una, y el título por delante de Nelson Piquet. The Guardian señala que ganó 12 grandes premios a lo largo de su carrera. Disputó 116 en total y volvió en 1985 con Haas para un epílogo más discreto.
La mejor frase es de Frank Williams, y es una crítica a la actualidad
Según la web oficial del campeonato, citada por CNN Brasil, Williams decía que Jones nunca necesitó apoyo psicológico porque era un tipo muy decidido y resolutivo. Williams añadía que no necesitaba que nadie lo mimara ni lo llevara de la mano, y que no debería hacer falta preguntarle a un piloto si es feliz.
Leído hoy, suena casi herético. No pensamos que el paddock actual se equivoque al preocuparse por el bienestar de los pilotos: eso es un avance, y nadie debería idealizar el sufrimiento. Pero, a nuestro juicio, la forma en que la F1 gestiona ahora lo que se dice tiene un coste real. Los pilotos parecen entrenados para los medios, seguros para los patrocinadores y cuidadosamente medidos al hablar, y una personalidad sinceramente directa parece tratarse como un riesgo, no como un producto. La franqueza de Jones no se quedaba en el coche: CNN Brasil añade que, tras retirarse, su análisis preciso y su estilo directo conquistaron a los espectadores de la televisión australiana.
Williams se construyó sobre un tipo de piloto, no solo sobre un coche
Resulta tentador decir que el FW07 hizo al campeón. Nosotros sostenemos que lo contrario es, como mínimo, igual de cierto: CNN Brasil describe a Jones como exactamente el tipo de competidor que buscaba Frank Williams, y, tal como lo vemos, eso encajaba con la identidad sin florituras del propio equipo. Jones había pasado años en Hesketh, Shadow y otros equipos, y CNN Brasil recuerda que su carrera se mantuvo bastante discreta hasta su fichaje por Williams en 1978. Equipo y piloto encajaban. Ese acierto, creemos, está infravalorado como fuente de los nueve títulos de constructores que llegaron después, entre los años ochenta y noventa.
La parrilla actual tiene un talento extraordinario, pero nos da la impresión de que los equipos venden cada vez más una marca primero y una personalidad después. Ver si el carácter de un equipo encaja con el de su piloto es más difícil cuando todos hablan con el mismo registro cuidadoso.
Qué deberíamos sacar de todo esto
Eso sí, hay que tener cuidado con la nostalgia. Jones corrió en una época que no deberíamos querer recuperar en todos los sentidos, y sabemos poco de cómo era fuera de la pista más allá de la «personalidad inconfundible» que mencionaba el comunicado de su familia. Lo que sí podemos decir es que su palmarés se sostiene solo: un título ganado con una carrera de margen, una victoria en el Gran Premio de Australia de 1980 en Calder Park (antes de que la carrera entrara en el calendario oficial del campeonato del mundo) que sigue siendo la última de un piloto local, y una carrera que continuó en turismos y resistencia hasta 2002.
Nuestro veredicto: el mejor homenaje que puede rendirle la F1 no es un montaje de vídeo. Es dejar que sus pilotos vuelvan a sonar como ellos mismos y que los equipos elijan personajes, no solo currículums. Jones no necesitó a nadie que lo tutelara para ser campeón. Al deporte le vendrían bien unos cuantos más como él.
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