Motor (F1 y MotoGP)
Redacción Sportsfera
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El desastre de Ferrari en México necesita normas, no regañinas

Hamilton y Leclerc le costaron a Ferrari una victoria en México, y la frase de Vasseur sobre la "falta de respeto" llega tarde. Lo que el equipo necesita son reglas claras antes del semáforo.

Publicado
2 de noviembre de 2026
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¿De qué sirve una pole si tu propio garaje le regala la victoria a un Red Bull? Esa es la pregunta que Ferrari debería hacerse después de Ciudad de México, donde un coche que, según Hamilton, tenía ritmo para ganar acabó segundo y cuarto mientras Max Verstappen recogía el trofeo.

El resumen: Lewis Hamilton salió desde la pole, Charles Leclerc le adelantó pronto y consolidó el adelantamiento saliéndose de la pista en la curva 4, y Verstappen se coló. Según Crash.net, Leclerc recibió una sanción de cinco segundos, mientras que Hamilton estaba molesto porque no le devolvieron la posición y porque el año pasado a él le cayeron 10 segundos por una maniobra parecida. Hamilton acabó segundo tras adelantar a Leclerc en la relanzada posterior a una bandera roja. Leclerc fue cuarto después de un gran bloqueo de ruedas. Después, Vasseur dijo que le costaba aceptar una "falta de respeto" hacia las personas que trabajan para los pilotos, según informa Eurosport Italia.

El problema se decidió antes de la salida, no después de la bandera

Hamilton aseguró que la reunión de pilotos había sido clara: si te sales en la curva 1, devuelves la posición. Puede ser. Pero la crónica de Adnkronos afirma que el muro de Ferrari le dijo a Leclerc que se mantuviera delante, que habría que devolverle la posición a Hamilton y que ahora Verstappen estaba entre ambos. Si eso es cierto, el equipo dio en plena carrera una instrucción que encajaba mal con lo que Hamilton dice que se acordó, y luego lo dejó rumiando por la radio. No podemos saber exactamente qué se dijo en cada sala. Ahí está precisamente el problema: un equipo con dos pilotos peleando en cabeza no debería reconstruir sus propias normas de memoria el domingo por la noche.

Nuestra opinión es que una pelea entre compañeros en la primera vuelta no es un escándalo. Es algo previsible. Ferrari tenía a un poleman y a un piloto que salía tercero, ambos rápidos. La única cuestión era cuál sería la política del equipo. Si la dejas difusa, pasa lo que vimos: un choque de interpretaciones, una decisión de los comisarios y una victoria de Verstappen que, según él mismo dijo a Crash.net, Ferrari facilitó al ponerse las cosas "difíciles a sí misma".

La regañina pública de Vasseur es poco y llega tarde

Formularace señala que es la primera vez que Vasseur se queja en público del comportamiento de sus pilotos. Es una señal y funciona en las dos direcciones. Demuestra lo grave que fue el daño. Y también sugiere que las palancas privadas no bastaron, o no se activaron a tiempo.

Creemos además que hablar de "falta de respeto" no da del todo en la diana. Que dos pilotos competitivos luchen por el liderato no es una falta de respeto a la fábrica. Falta de respeto sería ignorar una norma que todos habían aceptado. Si la norma era borrosa, la reprimenda cae sobre quien no debe. Y una bronca pública tiende a endurecer posturas. Hamilton había pedido lo que llamó "conversaciones serias a puerta cerrada". Los comentarios de Vasseur en televisión hicieron justo lo contrario de mantener esto en privado.

Qué debería hacer Ferrari ahora

Ponerlo por escrito. Quién cede tras un adelantamiento fuera de la pista, con qué rapidez y quién toma la decisión: el piloto, el muro o un protocolo fijo. Que sea idéntico para los dos coches. Y que se aplique igual tanto si el piloto es un campeón del mundo siete veces como si es su compañero. Una discusión pública sobre quién tenía razón es el foro equivocado para todo eso. Debe resolverse en privado y con un resultado claro.

La parte buena es real. Hamilton dijo que el coche ha mejorado mucho, que Ferrari corrió con la especificación antigua del motor y que el ritmo para ganar estaba ahí. Los equipos no suelen recibir ese tipo de pruebas gratis. Ferrari tiene un coche que, en palabras de Hamilton, podía ganar, dos pilotos que quieren ganar y un problema de gestión que cuesta más que cualquier sanción.

Nuestro veredicto: basta de regañinas públicas y que se publique el reglamento interno, al menos para los pilotos. Una pole, un coche rápido y una victoria perdida es una historia que Ferrari no puede permitirse repetir. La próxima vez, la discusión debería zanjarse antes de la primera curva, no por la radio.

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