Fútbol americano
Redacción Sportsfera
Fútbol americano

Los Chiefs fichan a Justin Tucker: debe decidir el proceso de la NFL, no su pierna

El fichaje de Tucker por el equipo de prácticas de Kansas City evidencia lo barato que se perdona a un especialista de élite y por qué el proceso de la liga debe pesar más que un test perfecto.

Publicado
28 de octubre de 2026
Lectura
4 min
Categorías
Fútbol americano

Imagen generada con IA

¿Cuánto vale una prueba perfecta de 30 de 30? En la NFL, al parecer, lo suficiente para convertir a un kicker que llevaba sin equipo desde su despido en fichaje del equipo de prácticas (practice squad) a los pocos días de un mal domingo.

Los hechos son sencillos. Los Kansas City Chiefs han fichado a Justin Tucker para su practice squad, un movimiento que llega después de que Harrison Butker fallara desde 58 yardas (unos 53 m) y 45 yardas (unos 41 m) en la derrota por 20-3 ante Seattle. Tucker no juega desde 2024. La liga lo sancionó con 10 partidos en virtud de su política de conducta personal después de que un reportaje del Baltimore Banner denunciara un patrón de conducta sexual inapropiada con masajistas. Él negó las acusaciones y las calificó de categóricamente falsas. Cumplió la sanción y pudo solicitar la readmisión el pasado noviembre.

Kansas City sometió a prueba a varios kickers el martes y Tucker, según Tom Pelissero de The Ringer, acertó los 30 intentos.

El proceso funcionó. Esa es la parte incómoda

Seamos justos primero. A Tucker nunca se le imputaron cargos penales, la liga investigó, impuso un castigo y él lo cumplió. Si la política de conducta personal significa algo, un jugador que completa la sanción puede volver a trabajar. No vemos que los Chiefs se salten ninguna norma, y quien sostenga lo contrario está defendiendo otra cosa.

Pero esa otra cosa es la que interesa. La sanción llegó después de las denuncias de, según Yahoo Sports, 16 masajistas de ocho spas de la zona de Baltimore, entre 2012 y 2016. Diez partidos es el precio que fijó la liga. Creemos que a muchos aficionados les parecerá una cifra escasa frente a la magnitud de lo denunciado, y no creemos que la NFL haya explicado nunca de forma convincente cómo convierte unas acusaciones en un número de partidos. Un castigo opaco hace que cualquier regreso parezca una rendija legal, aunque no lo sea.

A los especialistas se les perdona antes, y creemos que no es casualidad

Aquí está el doble rasero, a nuestro juicio. Un kicker es un empleado de una sola habilidad, así que el análisis de costes y beneficios parece trivial: una plaza en el practice squad es un compromiso pequeño y ofrece una posible solución a una debilidad evidente. Butker lleva 11 de 16 esta temporada y, según KFVS, ha fallado un punto extra o un field goal en 15 de sus últimos 26 partidos de temporada regular. La necesidad es real.

Ese es precisamente el problema. Cuando la pregunta pasa a ser «¿nos arregla la debilidad?», la cuestión moral suele desaparecer de la conversación. No podemos saber qué sopesaron los Chiefs por dentro, y nada en lo publicado lo aclara. Pero apostaríamos a que un linebacker en el límite de la plantilla con el mismo historial no tendría una prueba el martes y un contrato el miércoles. El talento de élite compra segundas oportunidades con descuento, y el precio probablemente baja aún más cuando ese talento ocupa una posición que los aficionados consideran casi administrativa.

Hay además una salvedad deportiva que choca con el entusiasmo. La última temporada de Tucker con los Ravens fue la peor de su carrera: según AOL, acertó el 73,3 % de sus field goals, su peor marca. Está a punto de cumplir 37 años. Una prueba perfecta es solo una prueba. Los Chiefs compran la esperanza de que el viejo Tucker, ocho veces All-Pro según un recuento y cinco según otros (las informaciones no coinciden, así que no elegiremos), siga existiendo.

Lo que la liga debe a todos

El criterio correcto no es «nunca más». El destierro permanente sin una resolución transparente es otra forma de injusticia, y Tucker tiene derecho a trabajar después de cumplir su sanción. El criterio correcto es un proceso que el público pueda leer: qué se investigó, qué se concluyó, qué refleja la sanción y qué condiciones acompañan al regreso. Ahora mismo los equipos llenan ese vacío con su propio juicio, y sospechamos que ese juicio se inclina hacia quien puede arreglar un problema de patadas.

Nuestro veredicto: el fichaje está permitido, era previsible y resulta algo sombrío. Kansas City tiene derecho a hacerlo, y nosotros a decir que una liga que se apoya en «ya cumplió la sanción» como punto final se exige demasiado poco. Arreglen el proceso, publiquen los motivos y estas decisiones dejarán de ser un referéndum sobre la pierna de un kicker. Hasta entonces, esperen que el próximo especialista de élite con un problema también consiga su prueba.

Temas de debate

Aún no hay temas: abre el primero.

Más noticias