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Redacción Sportsfera
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La diatriba de Kerr sobre las simulaciones deja a la NBA a rebufo de sus estrellas

La frase de Steve Kerr sobre la «No B******* Association» no va de modales. Va de una liga que premia el teatro y luego se extraña de que cada vez lo hagan mejor.

Publicado
29 de octubre de 2026
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4 min
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Foto: Chensiyuan / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Una pregunta razonable para cualquier liga que acaba de declarar la guerra al flopping: si la mano dura funciona, ¿por qué está todo el mundo más enfadado que antes?

Apenas una semana después del arranque de la temporada 2026-27, Steve Kerr nos ha regalado la cita de la joven campaña. Antes de que los Warriors vencieran a los Timberwolves, dijo que la NBA debería ser la «No B******* Association», según informó HITC. Su lista de despropósitos incluía las simulaciones, los agarrones, los enganchones y los choques contra los bloqueos «y actuar como si les hubiera atropellado un coche». Su diagnóstico: «Los jugadores están timando y nosotros vamos detrás de ellos y nunca vamos a ir por delante».

El telón de fondo es una nueva directriz arbitral que permite a los árbitros pitar faltas técnicas por flopping. Según ABC7, en un mismo partido se pitaron tres técnicas seguidas por flopping a jugadores de los Lakers y de los Trail Blazers, todas a defensores. Chris Finch, entrenador de los Timberwolves, dijo que la liga se equivocaba porque esas decisiones recaen sobre la defensa, cuando lo que quiere la afición es que desaparezca el engaño en ataque. Kerr añadió que los Warriors enviaron vídeos a la liga para preguntar qué se considera flopping y qué se considera un bloqueo ilegal.

Es un problema de incentivos, y Kerr lo sabe

La lectura fácil es que Kerr protesta tras una derrota. Sí dijo que los Grizzlies hacían flopping en «todas y cada una» de las seis faltas de bloqueo ilegal contra Golden State. Pero la frase más afilada es la de ir por detrás. Un jugador que vende el contacto consigue tiros libres o una posesión parada. Un jugador al que pillan se arriesga a una técnica. Si la primera recompensa es mayor y más probable que la segunda sanción, un jugador racional seguirá haciendo flopping.

Por eso creemos que «problema de carácter» es el enfoque equivocado. Nadie necesita un sermón sobre honestidad. Lo que necesita el reglamento es que fingir sea una mala apuesta. Ahora mismo no lo es, y las primeras señales apuntan a que la nueva directriz puede haber empeorado las cosas al encarecer el precio para los equivocados.

Castigar a los defensores es el camino fácil

La queja de Finch da en el verdadero defecto. Los flops defensivos se ven, se juzgan rápido y rara vez deciden el número de tiros libres de un partido. El engaño en ataque cambia las cuentas de una posesión y, a lo largo de una temporada, las de los puntos de una estrella. Finch ha criticado los tiros libres concedidos a Shai Gilgeous-Alexander y el arbitraje a Jamal Murray en la serie de abril pasado, y Kerr ha señalado los «trucos» ofensivos que usan los grandes anotadores para acumular intentos.

Nos parece que la liga eligió el objetivo menos polémico, no el que más importa. Pitar a un defensor que se desploma tras un hombro es sencillo. Pitar a un atacante que busca el contacto supone enfrentarse a los jugadores que la liga más promociona. Esa tensión es justo lo que hace que la aplicación parezca selectiva, y Kerr lo dijo: la directriz «parece centrarse solo en ciertas acciones».

La crónica de HITC recoge también que un novato, Yaxel Lendeborg, acusó públicamente a Luka Doncic de buscar el pitido en la noche inaugural. Es un síntoma, no un veredicto. Cuando los novatos se sienten libres de decirlo en voz alta, el vestuario ya ha concluido que el sistema lo premia.

Qué debería hacer la liga

Primero, definir la infracción. Si los propios árbitros no saben decir qué es un flop, los jugadores irán probando todos los límites, y la petición de Kerr de claridad sobre bloqueos y flops es lo mínimo que una liga debería ofrecer. Segundo, apuntar a las acciones que cambian la posesión: el contacto fabricado que genera tiros libres. Tercero, usar la revisión de vídeo a posteriori, con multas y sanciones crecientes que no dependan de que un árbitro adivine en tiempo real. Son sugerencias nuestras, no algo que haya anunciado la liga.

Una cautela. Kerr no culpa a los árbitros. El titular de fadeawayworld.net sobre sus declaraciones dice que los defendió mientras lanzaba un serio recordatorio, y nosotros lo leemos igual: quiere árbitros con respaldo para decir «eso no nos lo creemos», no dejados en la estacada por criterios incoherentes. Un pitido que cambia de una noche a otra no es aplicar la norma, es ruido.

Veredicto

Kerr tiene razón en el principio y Finch en el objetivo. La NBA no tiene tanto un problema de flopping como de credibilidad: anunció una ofensiva, la aplicó a los blancos más fáciles y dejó en paz el teatro rentable. Hasta que el truco más barato deje de ser la jugada más inteligente, esperen más apodos, más vídeos enviados a Nueva York y más partidos decididos por quien mejor lo vende. Si la liga quiere arreglarlo, debería dejar de vigilar la actuación y empezar a gravar la recompensa.

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