La remontada de 29 puntos de los Sixers emociona, pero lo importante es el hoyo
El talento de Filadelfia le salvó ante Cleveland, pero una primera mitad de pérdidas y canastas fáciles al contraataque dice más del equipo que la remontada.
Imagen generada con IA
¿Un equipo capaz de remontar 29 puntos es aspirante al título o solo un equipo que regala 29 puntos a sus rivales? Tras la noche del jueves en Filadelfia, la respuesta honesta es probablemente que las dos cosas, y creemos que la segunda merece más atención de la que le da el resumen de jugadas.
Los hechos son sencillos. Los Sixers ganaron 114-106 a los Cleveland Cavaliers en el debut en casa de LeBron James con la franquicia y, según informa PhillyVoice, remontaron una desventaja de 29 puntos para colocarse con un 2-0. Yahoo Sports apunta que fue la mayor remontada de la carrera de James.
La remontada es real, pero nació de un solo cambio del entrenador
Hay que reconocerlo: no fue solo talento que llegó tarde. Según PhillyVoice, Nick Nurse le dio la vuelta al partido cambiando los emparejamientos defensivos. James pasó a defender al pívot Jarrett Allen, Jaylen Brown se encargó de Evan Mobley, Tyrese Maxey marcó a James Harden y VJ Edgecombe se hizo cargo de Donovan Mitchell. Embiid se movió libre alrededor de Peyton Watson. Después, los Sixers jugaron lo que el medio calificó de cuarto increíblemente bueno, empezando por las pérdidas forzadas.
Esa es la parte esperanzadora. Un entrenador que encuentra la solución sobre la marcha, y jugadores dispuestos a defender fuera de su posición, valen más que cualquier racha anotadora. Además, llegó después de un ajuste defensivo en el descanso del partido inaugural del martes. Dos partidos, dos ajustes.
Pero fíjate en lo que implica ese patrón. Si la mejor versión defensiva del equipo solo aparece después de que la primera haya sido desmontada, tu plan de prevención de incendios es un extintor. Funcionó dos veces. En 82 partidos, apostamos a que no funcionará siempre.
El hoyo vino del ataque, pero lo pagó la defensa
Aquí matizamos nuestra propia tesis. Las pruebas apuntan menos a una defensa rota que a una primera mitad rota en conjunto: 15 pérdidas que se tradujeron en 22 puntos fáciles de los Cavaliers y un 12 de 35 en tiros de todos los jugadores salvo Maxey. James tuvo cinco pérdidas en la primera parte. Brown falló seis de sus ocho primeros tiros. PhillyVoice añade que los jugadores atribuyeron los problemas de pérdidas de la pretemporada a un exceso de pases.
Eso importa porque un equipo con tanto talento que necesita el balón tendrá problemas para defender en media pista si sigue regalando contraataques. Cleveland, como dice PhillyVoice, estaba listo para cebarse en transición. Dar carrerilla a un buen equipo es un fallo defensivo aunque el error se cometa en el otro lado. Así que el hábito preocupante no es una mala defensa aislada, sino la sucesión de posesiones descuidadas que deja a la defensa desbordada.
Nuestra lectura: la cura es la sencillez. PhillyVoice dice que el ataque del martes estaba lejos de estar del todo desarrollado, pero era simple, con lecturas rápidas y fáciles, y eso fue positivo. La primera mitad del jueves fue lo contrario. Menos pases de adorno, menos tiros forzados, y el problema defensivo se reduce con ellos.
Qué sacar de una noche tan ruidosa
Nada de esto debería empañar lo ocurrido. Un pabellón lleno, un parcial de 13-0 impulsado en buena parte por Brown, Embiid dominando dentro del arco y un final en el que James robó el balón, Edgecombe encontró a Brown y la ventaja subió a ocho con 44 segundos por jugar. Es un equipo con talento suficiente para ganar partidos que no debería ganar. PhillyVoice lo resumió bien: en la NBA gana el talento de alto nivel, y los Sixers tienen una cantidad abrumadora.
Pero los rivales probablemente se harán más listos, y el calendario será probablemente menos benévolo. Un equipo no puede contar con remontadas de 36 puntos de diferencia y, siendo justos, nadie debería esperarlo. Los propios Sixers han advertido de que esto llevará tiempo.
Nuestro veredicto: disfruta de la remontada y luego mira el próximo primer cuarto. Si Filadelfia empieza un partido con posesiones limpias y los nuevos emparejamientos defensivos desde el salto inicial, lo de aspirante al título va en serio. Si sigue cavando hoyos, el jueves parecerá menos una declaración de intenciones y más un aviso que terminó bien.
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