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Redacción Sportsfera
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El dilema de Red Bull-BORA en el Giro pone a prueba su jerarquía

Elegir entre Remco Evenepoel y Florian Lipowitz para el Giro de 2027 no va tanto de estrellas como de designar un líder claro para un plan coherente.

Publicado
21 de octubre de 2026
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6 min
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Ciclismo

Foto: Hugo LUC / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Lo más revelador del dilema de Red Bull-BORA-hansgrohe de cara al Giro de 2027 no es que el equipo tenga dos líderes plausibles. Es que ahora debe decidir qué tipo de equipo quiere ser. Un conjunto capaz de poner a Remco Evenepoel o Florian Lipowitz en la salida del Giro tiene una profundidad impresionante; uno que envíe a los dos sin una jerarquía precisa corre el riesgo de convertir la abundancia en confusión.

Ralph Denk ha dicho que uno de los dos, Evenepoel o Lipowitz, podría disputar el Giro de Italia de 2027, mientras el equipo espera a conocer los recorridos de las tres grandes vueltas antes de repartir sus roles de liderazgo. La posibilidad está relacionada con la ausencia de Tadej Pogačar del Giro, según CyclingPro. Es una oportunidad atractiva, pero no debería convertirse por sí sola en el principio organizador.

La elección inteligente será la del corredor que mejor encaje con el recorrido, el calendario y la estructura de apoyo, no necesariamente la del nombre más grande.

Ganará el equipo que elija pronto a un único capitán

Evenepoel aporta el argumento más evidente: un corredor hecho para las disciplinas que pueden definir una gran vuelta, incluidas las contrarrelojes, y una presencia mediática capaz de convertir el Giro en un objetivo central. Lipowitz ofrece un atractivo diferente. Ya se ha consolidado como un serio aspirante en las carreras por etapas, y el equipo cree que su techo va más allá del molde tradicional de las grandes vueltas.

Ese contraste hace que la decisión sea realmente interesante. No se trata simplemente de enfrentar a una estrella consagrada con un talento emergente. La cuestión es qué quiere optimizar Red Bull-BORA. Evenepoel podría hacer inequívoca la ambición del equipo, mientras que Lipowitz podría representar un proyecto más integrado en torno a la escalada, la resistencia y el desarrollo a largo plazo.

Pero el ciclismo no recompensa un organigrama de liderazgo diseñado para las relaciones públicas. Recompensa a un grupo que sabe quién tiene prioridad cuando ataca un rival, quién recibe a los mejores gregarios en la parte final de las etapas de montaña y quién puede disputar una carrera diferente cuando el plan original se viene abajo. El Tour de 2026 del equipo comenzó con Evenepoel y Lipowitz como colíderes, un modelo que puede funcionar cuando ambos comparten de verdad la misma realidad táctica. También puede generar tensión cuando la carrera exige un único centro de gravedad.

Nuestra postura es clara: Red Bull-BORA debería nombrar un capitán para el Giro, no fabricar otra campaña con dos cabezas. La segunda opción debería ser un lugarteniente protegido y con libertad real, no un colíder nominal cuyas ambiciones permanezcan indefinidas.

El calendario más amplio de Lipowitz hace menos evidente la elección

El caso de Lipowitz gana fuerza por los planes del equipo de ampliar su presencia en las clásicas de un día en 2027. En 2026 se centró principalmente en las carreras por etapas, incluido el Tour de Francia, pero Red Bull-BORA ya considera que las clásicas más duras forman parte de su desarrollo. Denk ha defendido que la intensidad de esas carreras podría ayudar a Lipowitz en las pruebas por etapas y las grandes vueltas, como informa Domestique Cycling.

Es una idea convincente, pero plantea un problema de calendario. Se espera que el Mundial de 2027, en Francia, incluya aproximadamente 5.000 metros de desnivel, un recorrido que Denk considera especialmente adecuado para Lipowitz. Añadir una o dos carreras de un día más antes podría prepararle para ese objetivo. Sin embargo, una campaña completa en el Giro tendría que encajarse alrededor de esa meta, en lugar de tratarse como un premio independiente.

Aquí es donde la elección se convierte en una prueba de gestión más que de marketing. Si Lipowitz es el líder del Giro, el equipo debe decidir si la carrera será la pieza central de su temporada o una etapa más dentro de una progresión amplia hacia el Mundial. No son automáticamente el mismo programa. No se puede pedir a un corredor que persiga todas las oportunidades simplemente porque la plantilla lo permite.

Evenepoel no debería ser elegido solo porque sea el nombre más mediático

El nombre de Evenepoel haría que el Giro fuese más fácil de vender. Precisamente por eso, el equipo debería resistirse a elegirle por defecto. El propio Evenepoel ha dejado abierta la puerta a disputar la carrera, aunque ha dicho que quiere examinar el recorrido, según informó Eurosport el 9 de octubre de 2026.

El recorrido debe decidir el debate. Si premia su rendimiento contra el reloj y su equilibrio general, Evenepoel debería ser el capitán claro. Si está dominado por ascensiones largas y muy exigentes y encaja mejor con las virtudes de Lipowitz, el alemán merece algo más que un papel de liderazgo ceremonial. El equipo se ha ganado el lujo de elegir con criterios deportivos; no debería renunciar a esa ventaja en favor de la narrativa más ruidosa.

Con la marcha de Primož Roglič, la decisión del equipo sobre sus líderes restantes adquiere todavía más importancia. A Red Bull-BORA no le falta ambición; le falta espacio para que todas sus ambiciones sean prioritarias. Por tanto, la decisión sobre el Giro establecerá expectativas que irán más allá de una sola carrera. Dirá a los corredores si el equipo valora una especialización clara o una competencia interna permanente.

La verdadera mejora es un plan de apoyo, no otra estrella

El peligro está en asumir que una buena elección de liderazgo crea automáticamente un buen equipo para el Giro. No es así. El capitán necesita un grupo de apoyo definido para la montaña, una segunda opción cuyo papel esté resuelto y una estrategia de carrera que explique cuándo ataca el equipo y cuándo protege su posición.

Eso importa especialmente si el programa de Lipowitz en 2027 se amplía. Un corredor que llegue al Giro después de disputar más clásicas puede estar mejor preparado para una carrera caótica, pero el calendario también exige disciplina. Si parte Evenepoel, Lipowitz debe saber si será el respaldo, una alternativa ofensiva o un corredor protegido para una clasificación diferente. La ambigüedad no es profundidad; es un impuesto que se paga en cada decisión táctica.

El crecimiento de Red Bull-BORA ha creado un problema que muchos equipos aceptarían encantados, pero sigue siendo un problema. La estructura tiene ahora suficientes opciones de liderazgo como para hacer que una carrera parezca un referéndum sobre todo su futuro. En cambio, debería convertir el Giro en una demostración de jerarquía.

El veredicto: elegir al corredor cuyas virtudes encajen con el recorrido y construir después toda la carrera a su alrededor. Si es Evenepoel, hay que dejar clara la libertad de Lipowitz. Si es Lipowitz, hay que darle prioridad real y permitir que Evenepoel persiga otro objetivo en una gran vuelta. La jugada ganadora no consiste en elegir al capitán más famoso. Consiste en asegurarse de que todo el mundo sepa quién es el capitán.

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