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Redacción Sportsfera
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La paradoja de los penaltis: ¿el talón de Aquiles del PSG en Europa?

A pesar de su dominio doméstico y éxito en tandas de penaltis europeas, los fallos persistentes del PSG con Luis Enrique generan dudas sobre su capacidad bajo la presión de la Champions.

Publicado
18 de octubre de 2026
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3 min
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El Paris Saint-Germain atraviesa un gran momento, liderando temporalmente la Ligue 1 y asegurando una impresionante victoria por 4-2 en la Champions League contra el Manchester City hace solo unos días. Sin embargo, una sombra se cierne sobre su buen estado de forma: una preocupante incapacidad para convertir penaltis. El reciente fallo de Ousmane Dembélé contra el Estrasburgo, a pesar de que el PSG ganó finalmente 3-1, no es un incidente aislado, sino el último síntoma de un problema recurrente que podría socavar las grandes ambiciones europeas del club.

De hecho, el punto de penalti se ha convertido en un desconcertante talón de Aquiles para el gigante parisino. En el lapso de solo una semana, tres jugadores diferentes —Désiré Doué contra el Le Mans, Ferran Torres contra el Manchester City y ahora Dembélé contra el Estrasburgo— han fallado desde los doce metros. Esta temporada, el PSG ha convertido solo uno de sus cuatro lanzamientos, una estadística preocupante destacada por Reuters. Aunque el entrenador Luis Enrique mantiene la calma en apariencia, afirmando que "hemos fallado penaltis, es normal" porque los jugadores que los fallan son los que los lanzan, el patrón de fallos repetidos sugiere un problema sistémico más profundo que necesita ser abordado.

La paradoja del no especialista

Luis Enrique ha declarado abiertamente su preferencia por no tener un único especialista designado en penaltis. En su lugar, cree en un enfoque colectivo, permitiendo que varios jugadores de calidad den un paso adelante. Ha enumerado a numerosos jugadores, incluidos Vitinha, Dembélé, Désiré Doué, Nuno Mendes, Joao Neves, Gonçalo Ramos, Achraf Hakimi y Kang-In Lee, como posibles lanzadores. El entrenador con frecuencia señala el notable éxito del PSG en las tandas de penaltis como justificación de esta estrategia, un argumento que tiene un peso considerable dados sus recientes triunfos. El Paris Saint-Germain ganó la UEFA Champions League en mayo de 2026 al derrotar al Arsenal en penaltis, según informó The New York Times, y aseguró la Supercopa contra el Tottenham Hotspur en agosto de 2025 mediante una tanda. Este éxito en desempates de alto riesgo presenta una "extraña paradoja", como la describe el propio Enrique: un equipo que sobresale en las tandas lucha con las conversiones individuales de penaltis en el juego regular.

Fortaleza mental bajo presión

A pesar de la confianza del entrenador en la "personalidad y calidad" de sus jugadores, los persistentes fallos individuales plantean preguntas críticas sobre la fortaleza mental. Un penalti es tanto una prueba psicológica como técnica. La presión de dar un paso adelante en un momento crucial, incluso dentro de un rendimiento dominante, es inmensa. Cuando varios jugadores, incluidas estrellas consagradas como Dembélé, fallan rutinariamente, sugiere un bloqueo mental colectivo o una falta de práctica enfocada que trasciende la técnica individual. Si bien el PSG ha demostrado una inmensa resiliencia al remontar déficits, como se vio en su victoria contra el Estrasburgo, depender de tales remontadas puede ser insostenible, particularmente en el implacable panorama del fútbol eliminatorio europeo.

Una vulnerabilidad evidente en el escenario europeo

En las competiciones domésticas, el poder ofensivo del PSG a menudo compensa los penaltis fallados. Pueden permitirse el lujo de desaprovechar oportunidades y aun así asegurar victorias, como se demostró contra el Estrasburgo. Sin embargo, la Champions League es una bestia completamente diferente. En encuentros cerrados y de alto riesgo contra la élite europea, cada oportunidad de gol es preciosa, y un penalti fallado puede cambiar el impulso, o incluso la eliminatoria, irrevocablemente. La diferencia entre la progresión y la eliminación puede ser mínima, a menudo decidida por un solo gol. Confiar en una estrategia que inherentemente acepta una baja tasa de conversión (actualmente 25%), o peor, para lanzamientos vitales parece un riesgo innecesario para un club con las aspiraciones del PSG. Luis Enrique puede categorizarlos como "pequeños problemas", pero en el escenario más grande, los pequeños problemas tienen la costumbre de escalar a grandes catástrofes.

En última instancia, los repetidos fallos de penalti del PSG representan una vulnerabilidad tangible. Si bien la profundidad de su plantilla y su destreza ofensiva son innegables, descuidar esta área podría resultar costoso. Si el PSG quiere finalmente alcanzar todo su potencial y dominar consistentemente en la Champions League, debe abordar esta curiosa paradoja. Ya sea designando a un especialista, implementando un entrenamiento mental más riguroso o simplemente encontrando una solución colectiva, este defecto particular no puede ignorarse si desean traducir la supremacía doméstica en una gloria europea constante.

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